Los siete consejos para la felicidad

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Cuando me solicitaron hablar sobre “Los siete consejos para una vida feliz” me fue muy difícil poder resumirlos en sólo siete. La verdad es que , existen muchos más y espero que viviendo con una atención plena, sabiduría y compasión puedan llegar a ser conscientes de todos los demás.

1. Viva sin hipocresía

Muchos vamos por la vida totalmente apegados a lo que otras personas piensan de nosotros. Muchos tratamos de vernos bien o de que otros tengan una imagen positiva de nosotros. Pasamos bastante de nuestro tiempo tratando de ser lo que creemos que los otros creen que deberíamos de ser, lo cual nos vuelve locos porque todos esperan que seamos algo diferente. Pero, ¿cuál es nuestra motivación cuando tratamos de ser lo que otros creen que deberíamos de ser? ¿Estamos actuando con sinceridad o solamente intentando complacer a los demás? ¿Estamos dando una buena imagen nada más para que la gente diga cosas buenas de nosotros?

Podemos actuar y crear una imagen personal y los demás pueden incluso creer que realmente somos lo que pretendemos ser. Sin embargo, esto no tiene ningún significado en nuestras vidas porque tenemos que vivir con nosotros mismos. No nos sentimos bien cuando somos falsos, aún cuando nos felicitan por la persona que hemos creado. Dentro de nuestro ser reconocemos que hemos fingido. Somos más felices cuando somos sinceros y así nos sentimos más cómodos con nosotros mismos.

Un grupo de  felices adolescentes en Abbey.

Nuestra motivación es lo que determina si lo que hacemos es significativo y beneficioso.

Ser hipócrita no funciona porque los resultados kármicos de nuestras acciones dependen de nuestras intenciones. Nuestra motivación es lo que determina si lo que hacemos es significativo y beneficioso. Aún si nos vemos muy amables y considerados, pero nuestra motivación es que las otras personas nos acepten, en realidad, en este caso nuestras acciones no son beneficiosas. ¿Por qué? Porque nuestra motivación está relacionada con nuestra propia popularidad y no para el beneficio de los demás. Por otro lado, podemos actuar con una motivación genuina pero las personas malinterpretan nuestras acciones y se molestan. En este caso, no debemos dudar porque nuestras intenciones eran buenas. Sin embargo, debemos aprender a ser más cuidadosos y a tener más tacto en las relaciones con los demás.

Así mismo, queremos obtener felicidad al hacer la acción, no por los elogios que recibiremos luego. Por ejemplo, en nuestra práctica espiritual queremos entrenar nuestra mente para regocijarnos en el acto de dar. Cuando nos regocijamos en el acto de dar, no importa dónde estemos o a quién le demos, nos vamos a sentir sumamente felices. No nos interesa si la persona nos da las gracias o no, porque nuestra felicidad no proviene del reconocimiento sino de nuestros hechos.

2. Reflexione acerca de sus motivaciones y hágalas crecer

Debemos reflexionar constantemente sobre nuestras motivaciones. Algunas de las preguntas que nos podemos hacer son:

  • ¿Cuál es el pensamiento o idea que me está motivando a lo que estoy pronto a decir o a hacer? ¿Hay alguna intención de dañar a alguien? ¿Hay alguna intención de beneficiarlos? ¿Lo estoy haciendo para impresionar a otros o por presión de amigos o conocidos?
  • ¿Lo estoy haciendo solamente para beneficio propio o lo hago porque tengo un genuino deseo de beneficiar a los demás? ¿O es una mezcla de las dos?
  • ¿Trato de hacer lo que otras personas creen que debería de hacer o realmente tengo una conexión conmigo mismo y sé que es lo mejor para mí?
  • Al discernir qué es lo mejor para mí, ¿actúo por apego, enojo o lo hago con benevolencia y sabiduría?

Aparte del proceso de ver dentro de nosotros mismos y observar nuestras motivaciones, podemos también conscientemente cultivar una motivación más amplia. Una motivación más amplia es aquella que aspira al beneficio y bienestar de todos los seres vivos. Preocuparse por otros no significa dejarnos de lado o que tengamos que sufrir. El respeto a uno mismo es importante, pero queremos ir más allá de motivaciones egoístas y ver la interdependencia que existe entre todos los seres vivientes. Nuestras acciones afectan a los demás y como vemos que los otros también desean ser felices y estar libres de sufrimiento igual que nosotros, nos interesamos en el efecto que nuestras palabras y actos puedan ocasionar en los demás.

Muchas personas tienden a ser egoístas, por lo cual nuestra motivación inicial no es siempre el bienestar de los otros seres vivos. Especialmente cuando nos referimos a todos los seres vivos, que incluye también aquellos que no nos caen bien. Es así que debemos ampliar nuestra mente y nuestra motivación. Si descubrimos que estamos haciendo una acción con una mezcla de motivaciones o con una motivación egoísta, por ejemplo, dar una donación como caridad que nos dará solamente una buena imagen y reputación, no significa que debamos renunciar a nuestras acciones beneficiosas. Al contrario, debemos transformar nuestra motivación en una de bondad que vaya más allá de nuestro propio interés.

Con el fin de cultivar una motivación más amplia, como la motivación de convertirnos en un ser iluminado, en un Buda, debemos saber qué es un Buda, cómo nos podemos convertir en un Buda, cuáles son los pasos a seguir en el camino para convertirse en un Buda, y cuáles son los beneficios tanto para mí como para los demás al convertirnos en un Buda. Entre más entendamos estos aspectos, nuestra motivación se ampliará más y crecerá y brillará en cada uno de nosotros.

3. Establezca prioridades sabias

Una de las actividades más importantes en nuestra vida es establecer buenas prioridades, debemos saber qué es lo más relevante para nosotros. Hemos recibido muchos condicionamientos a través de nuestra vida, por lo cual requiere un poco de tiempo discernir qué es lo que tiene valor. Nuestros padres nos enseñaron a valorar X, Y o Z, nuestros maestros nos motivaron a pensar A, B y C. La publicidad nos dice quiénes debemos ser y cómo nos deberíamos de ver. Todo el tiempo estamos recibiendo mensajes acerca de quiénes deberíamos ser, qué deberíamos hacer y tener. Pero, ¿con qué frecuencia nos ponemos a pensar si realmente queremos ser, hacer o tener todo eso? ¿Alguna vez pensamos que es lo que en realidad alimenta nuestros corazones en una forma vibrante, alegre y bella?

¡Queremos vivir, queremos ser dinámicos! No queremos vivir una vida automática, como un robot que opera bajo las órdenes de otros. Tenemos sueños y aspiraciones. Queremos escoger qué hacer en la vida porque tenemos una pasión por esa actividad o campo. ¿Cuál es su pasión? ¿Cómo puede colaborar? ¿Cuáles son sus talentos o habilidades? ¿Cómo puede utilizarlos para el beneficio de otros?

Cuando definimos prioridades sabias, escogeremos actividades que a largo plazo serán beneficiosas para nosotros mismos y para los demás. Cuando necesito tomar una decisión, uso ciertos criterios para evaluar cuál dirección seguir. Primero, considero, “¿Cuál situación contribuirá más a que pueda seguir una conducta ética? Quiero estar seguro de que no me voy a lastimar o de que no vaya a lastimar a otros. Mantener una correcta conducta ética es muy importante para lograr esto.

Si sinceramente tratamos de vivir una vida ética, a pesar de que no ganamos tanto dinero como las otras personas o que no tengamos una linda casa, cuando nos acostamos, nos sentimos en paz. Nuestra mente está en calma libre de dudas y odio. La paz interior es más valiosa que cualquier otra cosa que pudiésemos tener. Además, nadie nos puede quitar o robar nuestra paz interior.

Luego, examino, ¿cuál situación me permitirá dar o provocar el mayor beneficio a otros a largo plazo? Debido a que una de mis prioridades en beneficiar a otros seres, evalúo todas las opciones que tengo frente a mí para escoger aquella que me ayude a hacerlo. ¿Cuál situación me ayudará a cultivar una actitud bondadosa, compasiva y altruista?

Algunas veces nuestras prioridades no son las que otros piensan que deberían de ser. En este caso, si nuestras prioridades no son egoístas y son para nuestro beneficio y el de otros seres, y aun así, a otras personas no les gusta lo que estamos haciendo, realmente no importa, ya que nosotros sabemos que estamos viviendo de una forma correcta. Estamos confiados en que nuestras prioridades van dirigidas, a largo plazo, para el beneficio de todos los seres sintientes.

4. Mantenga un equilibrio

Para mantener un balance en el día a día, primero que todo debemos tener una buena salud. Esto significa que tenemos que comer bien, dormir lo suficiente y hacer ejercicio. También debemos involucrarnos en actividades que nos hagan crecer. Pasar tiempo con personas que queremos nos hace crecer.

Desde mi punto de vista, lo que realmente la gente quiere, es conectarse con otros seres vivos. Tome tiempo para estar con su familia y con personas que aprecia. Cultive amistad con personas que tengan buenos valores, que puedan aprender de usted, personas que puedan ser buenos ejemplos a seguir. Desarrolle su curiosidad sobre la vida y del mundo que lo rodea.

Hoy en día, las personas caminan en la calle mirando sus teléfonos, tropezando con personas reales mientras envían mensajes de texto a otros que no están allí. Algunas veces, debemos desconectar los aparatos tecnológicos y conectarnos con seres humanos reales. Mucha de nuestra comunicación es a través de lenguaje no verbal —nuestro lenguaje corporal—, cómo movemos nuestras manos, cómo nos sentamos, qué hacemos con nuestros ojos, el tono y el volumen de nuestra voz. Pero actualmente, muchos niños y adolescentes están creciendo sin estar atentos y sensibles a este tipo de aspectos ya que casi nunca están alrededor de personas reales. Ellos están siempre en su universo, enviado mensajes desde su teléfono.

Para ser un ser humano equilibrado, necesitamos también tiempo a solas, sin nuestros teléfonos o computadoras. Es muy útil y ni que decir relajante, el sentarse y leer un libro inspirador y pensar sobre nuestra vida. No tenemos que estar siempre haciendo algo. También necesitamos tiempo con nuestros amigos. Debemos cuidar nuestro cuerpo como también nuestra mente. Debemos hacer cosas que disfrutemos, tener algún pasatiempo o jugar algún deporte. Debemos ser cuidadosos de no desperdiciar el tiempo de nuestra preciada vida humana en la computadora, el teléfono celular, etc.

5. Hágase amigo de usted mismo

Algunas veces cuando estamos solos, tenemos pensamientos como “¡Oh, soy un fracaso, no puedo hacer nada bien! ¡No valgo nada, ya entiendo porqué nadie me quiere! La baja autoestima es uno de nuestros mayores obstáculos en el camino de la iluminación. Estamos con nosotros mismos 24/7 pero ni siquiera sabemos quiénes somos y cómo ser nuestro propio amigo. Constantemente nos juzgamos usando estándares que nunca examinamos para determinar si son realistas o no. Nos comparamos con otros y siempre salimos perdiendo.

Nadie es perfecto, todos tenemos defectos. Es completamente normal y no tenemos que reprendernos ni pensar que somos una imagen de nuestras faltas. Nuestra imagen se exagera porque no sabemos realmente quiénes somos. Tenemos que aprender a aceptarnos tal como somos y a ser amigos de nosotros mismos. “Sí, tengo defectos y me estoy haciendo cargo de ellos, y sí , tengo muchas buenas cualidades, habilidades y talentos también. Soy una persona valiosa porque tengo la naturaleza búdica dentro de mí, el potencial de convertirme en un Buda completamente iluminado. Aún de este modo, puedo contribuir al bienestar de otros”.

La meditación y el estudio de las enseñanzas budistas nos permiten convertirnos en nuestro mejor amigo. Para superar la baja autoestima, debemos contemplar nuestra preciosa vida humana y naturaleza búdica. Así podremos comprender que la naturaleza fundamental de nuestra mente es pura e inmaculada. La naturaleza de nuestra mente es como un gran cielo abierto, totalmente espacioso y libre. Nuestras emociones perturbadoras como la ignorancia, odio, apego, orgullo, celos, pereza, confusión, vanidad etc., son como nubes en el cielo. Cuando las nubes están en el cielo, no podemos ver la gran y clara dimensión de la naturaleza del cielo. El cielo está ahí, solamente que no lo podemos ver. Del mismo modo, podemos estar desanimados o confundidos, pero estas emociones y pensamientos no son quien somos en realidad; son solamente nubes en el cielo. La naturaleza pura de nuestra mente está aún ahí. Está temporalmente escondida y cuando el viento de la sabiduría y la compasión viene y sopla dichas nubes, las emociones perturbadoras se van, y podemos ver nuevamente el cielo amplio y limpio frente a nosotros.

Busque tiempo cada día para sentarse en silencio y hacer una práctica espiritual. Haga una práctica de meditación diaria, estudie las enseñanzas del Buda y pase un tiempo a solas para reflexionar sobre su vida. Observe sus pensamientos y aprenda a discernir los realistas y beneficiosos de los irreales y dañinos. Entienda como sus pensamientos crean sus emociones. Dese un espacio para aceptarse y apreciarse por lo que usted es. No necesita ser perfecto, o la persona ideal que usted cree que debería de ser. Relájese y sea usted mismo, con todas las complejidades del ser sintiente que es.

Luego, despierte su potencial y abra todas aquellas puertas que le ayuden a entenderse a sí mismo. El Buda enseñó muchas técnicas para superar las emociones perturbadoras, para transformar los pensamientos negativos y remover las percepciones equivocadas. Puede aprender de estas enseñanzas y cómo aplicarlas en su mente, cómo trabajar con su propia mente para volverla más tranquila y clara, cómo abrir su corazón bondadosamente hacia usted y a los demás. Al seguir este proceso usted se convertirá en su mejor amigo.

6. No todo es acerca de mí

Hoy en día pensamos que todo gira alrededor nuestro. Hay incluso una revista llamada Self (Yo) y otra llamada Me (Yo). Compramos Iphones y IPads , y desde que somos niños la industria publicitaria nos impulsa siempre a buscar placer, prestigio, popularidad , a tener más y más cosas. ¡Tenemos esta idea de que todo es acerca de mí! Mi placer y mi dolor son más importantes que los de los demás.

Piense qué lo hace enojar. Cuando critican a sus amigos, generalmente no se enoja, pero cuando alguien le dice las mismas palabras a usted se convierte en un problema. Del mismo modo, cuando el hijo de su vecino pierde un examen de deletreo, no le molesta, pero cuando le pasa a su hijo, ¡es una catástrofe!. Nuestra mente experimenta un fuerte enojo cuando las cosas nos pasan directamente o están relacionadas con nosotros. Vemos el mundo a través del angosto periscopio del yo, mi y mío. ¿Por qué el periscopio es estrecho? Porque hay más de 7 mil millones de personas en este planeta y pensamos que somos los más importantes. Sería excelente que pudiéramos relajarnos y tener como nuestro lema “No todo es acerca de mí”.

7. Cultive un corazón bondadoso

Como consecuencia del punto anterior “No todo es acerca de mí”, queremos ser bondadosos. Para lograrlo, reflexionamos en los beneficios que hemos recibido de todas las personas y animales a nuestro alrededor. Si observamos correctamente cuando contemplamos la bondad de otros seres, podemos ver los beneficios que podemos obtener de ellos. Aún si alguien nos lastima, lo podemos ver bondadosamente, porque nos está poniendo en una situación difícil, nos está poniendo a prueba y nos está ayudando a crecer. Nos está ayudando a buscar cualidades y recursos dentro de nosotros mismos que ni sabíamos que poseíamos, haciéndonos más fuertes.

Es muy fácil pensar en la bondad de nuestra familia y amigos, pero ¿qué pasa con la bondad de los extraños? La verdad, recibimos beneficios de muchas otras personas que ni siquiera conocemos. Cuando miramos alrededor, todo lo que usamos proviene de la caridad de otros —los trabajadores que construyeron el edificio, los granjeros que cosecharon los vegetales, los electricistas, los fontaneros, las secretarias, etc—, todos juegan un papel muy importante que hace funcionar la sociedad.

Por ejemplo, una vez estaba en una ciudad donde había una huelga de recolectores de basura. Esta situación me hizo ver su generosidad, por lo cual, ahora cuando camino en la calle, paro y les agradezco por su trabajo.

Nos beneficiamos por todos los tipos de trabajo que otros hacen. Todas las personas que vemos a nuestros alrededor ─en el bus, en el subterráneo, en las tiendas─ son gente que está haciendo las cosas que usamos y brindando los servicios que necesitamos en nuestro día a día. Por tanto, cuando veamos a las personas que nos rodean, consideremos su bondad y los beneficios que recibimos de ellos. A su vez, mirémoslos con ojos de bondad, con la consciencia de cuán dependientes somos unos de otros para mantenernos vivos. Hagamos una conexión y seamos amables con ellos.

Si usted tiene un corazón bondadoso, usted será honesto en sus negocios porque se preocupa por el bienestar de sus clientes. Sabe que si miente o los engaña, no confiarán en usted y no harán más negocios en el futuro. Además, ellos le dirán a otros cuán inescrupulosas fueron sus acciones. Sin embargo, si usted ayuda a sus clientes, ellos confiarán y tendrán más convicción en usted. Usted tendrá buenas relaciones con ellos que durarán por muchos años y que serán muy beneficiosas para ambos.

Cuando se cultiva la bondad, debemos también aprender a ser confiables. Cuando alguien le dice algo en confianza, manténgalo confidencial. Cuando usted hace una promesa, haga su mejor esfuerzo por mantenerla. Debemos ver más allá de nuestra gratificación personal inmediata y aprender cómo ser un buen amigo. Considere, “¿cómo puedo ser un buen amigo? ¿Qué debo hacer o dejar de hacer para ser un buen amigo para los demás?” Como todos queremos tener buenos amigos, seamos buenos amigos para otros.

Conclusión

Por favor tómese un tiempo y piense sobre estos siete consejos. No se apresure simplemente a hacer la próxima actividad, sino aplique estos consejos en su vida diaria. Imagínese actuando y pensando basado en ellos: ¿Cómo sería? ¿Cómo se sentiría? Observar los beneficios de estos consejos en su vida lo inspirará a hacerlos y aplicarlos. Conforme lo vaya haciendo, experimentará los beneficios tanto en su estado mental como en su relación con otros. Tendrá más paz mental, más satisfacción y una mayor conexión con los que lo rodean.

Luego de un tiempo revise estos consejos. Léalos constantemente para recordar vivir sin hipocresía, para reflexionar y cultivar motivaciones más amplias, para establecer prioridades más sabias, mantener una vida balanceada,como ser su mejor amigo y darse cuenta de que “no todo es acerca de mí” y cultivar un corazón bondadoso.

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