Aria Tara

Una estrella con la que se puede navegar

Print Friendly, PDF & Email

Un extracto de How to Free Your Mind: The Practice of Tara the Liberator (Como liberar tu mente: La practica de Tara la Liberadora) por la Venerable Thubten Chodron, publicado en inglés en el 2005.

Enfrente de ti, sentada sobre una flor de loto, se encuentra una hermosa mujer con cuerpo de radiante luz verde… ¿Quién es ella? ¿Qué es Tara? ¿Por qué los practicantes de Budismo Tibetano meditan en un ser como ella? ¿Cómo puede enriquecer nuestras vidas una relación espiritual con ella? ¿De qué manera el resplandor de las cualidades de Tara puede iluminar nuestro camino? ¿En que nos podemos convertir con la ayuda de Tara, la Liberadora?

Tara se puede entender en muchos distintos niveles. En primer lugar, Ella es una figura histórica, una persona que generó bodichita –la intención altruista de alcanzar la iluminación completa para beneficiar a todos los seres vivos de la manera más eficaz- y luego logro dicha intención al convertirse en un Buda. En segundo lugar, es una manifestación de las cualidades despiertas; y tercero, es nuestro propio potencial búdico futuro, totalmente purificado y en su forma desarrollada. Un practicante puede alternar entre estos entendimientos, utilizándolos según los necesite para cultivar sus buenas cualidades.

Tara como una persona

Hace muchos eones, en un universo distinto, vivió una princesa llamada Yeshe Dawa. Quien basándose en su propia investigación y experiencia obtuvo gran confianza en las Tres Joyas–los Budas, el Darma y la Sanga.

Ella comprendió la naturaleza insatisfactoria de la existencia cíclica y entonces tomó la determinación de liberarse de todos los sufrimientos. Pensando que todos los seres vivos fueran como ella en querer felicidad y no desear sufrimiento, la Princesa Yeshe Dawa desarrolló amor y compasión genuinos e imparciales por todos y cada uno de los seres vivos.

No la cautivaron los lujos de la vida de palacio; en lugar de eso, hizo votos para mostrarle el camino a la liberación a millones de seres cada día antes de desayunar, a más millones antes del almuerzo y a muchos más antes de irse a dormir. Por esta razón se le llamó Arya Tara –“La Noble Libertadora”- (en tibetano: Pagma Drolma), “Aria” indica que ella se ha dado cuenta de la naturaleza de la realidad directamente y “Tara” señala su actividad liberadora. Cuando las autoridades religiosas sugirieron que debería hacer plegarias para nacer como hombre en vidas futuras, Tara se rehusó, apuntando que muchos Budas ya se habían manifestado en cuerpos masculinos e hizo votos para lograr el despertar completo en un cuerpo de mujer y para regresar continuamente en forma femenina para beneficiar a otros.

Como hombre o mujer, para nosotros esta Tara histórica es un modelo a seguir. Igual que nosotros, ella una vez fue un ser común y corriente con problemas, estrés y emociones perturbadas. Pero mediante el entrenamiento de su mente en las enseñanzas del Buda, obtuvo el pleno despertar, el estado totalmente libre de todas las impurezas y en el que se desarrollan completamente todas las buenas cualidades. De la misma manera, si practicamos el Darma con esfuerzo gozoso, podremos alcanzar ese estado. Sonriendo ante nosotros, Tara nos dice: “Si yo pude hacerlo, ¡tú también puedes!”, es así como nos anima a lo largo del camino

En otra leyenda, se dice que Tara nació de una lágrima de Avalokiteshvara. Como bodisatva, Avalokiteshvara (tibetano: Chenresig; chino: Kuan Yin) trabajó diligentemente para liberar a todos los seres de los reinos infernales. Una vez logrado su objetivo tomó un descanso; pero cuando despertó, descubrió que los infiernos se habían vuelto a llenar con seres sintientes que nacieron ahí por el poder de sus acciones negativas. Por un momento se desesperó y empezó a llorar con pesar por la difícil situación de estos seres ignorantes. Desde una de sus lágrimas surgió Tara, quien lo animó para seguir adelante por el camino del bodisatva diciéndole, “No te desesperes. Te voy a ayudar a liberar a todos los seres”.

En esta historia, de nuevo vemos a Tara como una persona, a pesar de que tuvo un nacimiento milagroso. Esta leyenda nos puede inspirar para que no perdamos la fe en nuestra ardua práctica de beneficiar a los seres, la cual requiere de mucha paciencia y perseverancia.

Como seres ignorantes que somos en la actualidad, a menudo tendemos a hacer lo opuesto de aquello que nos podría dar paz y felicidad. El optimismo de Tara nos da fuerza en las situaciones difíciles a través de mostrarnos que siempre es posible trascender el sufrimiento.

Tara como la manifestación de las cualidades iluminadas

Una pintura de Tara Verde sobre una piedra.

Al aparecer en esta forma física de Tara, la mente de gozo y vacuidad de todos los Budas nos inspiran a cultivar actitudes y acciones constructivas. (Foto por secretlondon123)

Al aparecer en esta forma física de Tara, la mente de gozo y la vacuidad de todos los Budas nos inspiran a cultivar actitudes y acciones constructivas. (Foto por secretlondon123)

Una segunda manera de entender a Tara, es como una manifestación o encarnación de cualidades iluminadas. La mente de un Buda está más allá de nuestras capacidades perceptuales o conceptuales. Todos los que han despertado practicaron durante eones para poder purificar sus mentes y mejorar sus capacidades para beneficiarnos; pero necesitan un medio para comunicarse con nosotros y guiarnos a lo largo del camino que elimina el sufrimiento y conduce al despertar completo. Dado que somos seres encarnados que se relacionan con el color, la forma y otros objetos de los sentidos, los compasivos Budas aparecen en diversas formas para poder comunicarse con nosotros. Tara, como todas las demás deidades de meditación, es una de esas formas.

Cada deidad es una manifestación de las mismas cualidades iluminadas –amor, compasión, alegría, ecuanimidad, generosidad, disciplina ética, paciencia, entusiasmo, concentración, sabiduría, y así sucesivamente, aunque cada manifestación puede enfatizar una cualidad en particular. Para ejemplo, Tara simboliza la actividad despierta, mientras que Avalokiteshvara personifica la compasión.

Entre las diversas formas de Tara, Tara Verde, quien se describirá a continuación, elimina los obstáculos y trae el éxito. Tara Blanca contrarresta las enfermedades y confiere una vida larga. Cada una de las 21 y las 108 Taras tiene su especialidad simbolizada por su color, implementos y postura física.

Otra forma de decirlo, es que Tara es una emanación de gozo y vacuidad. Dentro de la esfera de la vacuidad –la ausencia de existencia inherente- la sabiduría gozosa que realiza el vació aparece en la forma de Tara. Al aparecer en esta forma física de Tara, las mentes de gozo y vacío de todos los Budas nos inspiran para que cultivemos actitudes y acciones constructivas. Al comprender el significado simbólico de las características físicas de Tara, adquirimos confianza en el camino que ella enseña y nos conmueve a seguirlo, generando sus cualidades dentro de nosotros mismos.

Su forma femenina nos atrae hacia la vida espiritual. Mi maestro, Lama Thubten Yeshe, quien practicaba la meditación de Tara todos los días, frecuentemente se refería a ella como “Mami Tara”. Tal como la mayoría de los seres mundanos sentimos afinidad por nuestras madres y confiamos en su ayuda constante y compasiva, nos sentimos atraídos de forma natural hacia Tara. En su presencia nos podemos relajar y mirarnos con honestidad a sabiendas de que no nos va a juzgar, rechazar o abandonar por nuestros defectos. Como cualquier madre, ella ve el potencial de su hijo – en este caso, nuestro potencial espiritual o naturaleza búdica – y quiere nutrirlo. Sentimos que nos podemos comprometer con el camino que ella enseña con facilidad. De este modo, su forma femenina sirve para incrementar nuestra confianza en las Tres Joyas y para sentirnos apoyados en nuestra práctica.

Su forma femenina representa la sabiduría, el elemento esencial que se necesita para eliminar la ignorancia que malinterpreta la realidad y es la raíz de todo nuestro sufrimiento. Las mujeres suelen tener un entendimiento rápido, intuitivo y amplió. Tara representa esta cualidad y en consecuencia nos puede ayudar a desarrollar esa sabiduría. Por eso se le llama “la Madre de todos los Budas” porque la sabiduría que realiza la realidad que ella representa da origen al despertar completo, el estado libre de estrechas discriminaciones dualistas y su acompañante, el egocentrismo.

El color de Tara Verde representa la actividad y el éxito. Aunque cuenta con las mismas cualidades que todas las demás manifestaciones de los omniscientes, ella encarna específicamente la influencia iluminada de la que se valen los Budas para beneficiarnos y guiarnos. También representa el aspecto purificado del elemento aire, el cual activa el crecimiento en el mundo. Tal como el elemento aire promueve el crecimiento de las plantas verdes, que a su vez trae como consecuencia el elevado espíritu de la primavera después de la monotonía del invierno, del mismo modo, la influencia iluminada de Tara hace que florezcan nuestras buenas cualidades y nos guía a la frescura de la liberación luego de la opresión de la existencia cíclica. El deleite de un agricultor son las exuberantes plantas verdes que crecen fácilmente. De forma similar, el color verde de Tara representa el éxito –en asuntos mundanos así como en el desarrollo espiritual- dándonos una sensación de placer, esperanza y optimismo. Las aspiraciones que se hacen en presencia de Tara Verde dan resultados con facilidad, y las peticiones que se le hacen pueden lograrse con rapidez. Una razón para esto, es que al visualizar y hacerle plegarias a Tara, nos vigorizamos y de este modo podemos crear las causas para la felicidad y para eliminar las interferencias en nuestra práctica de Darma.

El cuerpo de Tara está hecho de luz. Es transparente, y aunque está presente es intangible como un arcoíris, un espejismo o una ilusión. De esta manera, su cuerpo representa la compatibilidad de las dos verdades: la convencional y la última. En el nivel convencional, Tara aparece y existe. Pero cuando buscamos con más detenimiento su forma de existencia ulterior, no podemos encontrar nada que exista de manera inherente, independiente de causas y condiciones, partes, designación y concepto. Tara aparece convencionalmente, como una ilusión, pero finalmente no la podemos encontrar y está vacía de una esencia inherente.

El lenguaje corporal de Tara expresa sus realizaciones internas y sus actividades externas. No se sienta con la cabeza agachada o con los brazos cruzados en su pecho, como hacemos nosotros cuando nos cerramos o somos infelices. En lugar de eso, su “postura de la danza” es relajada, abierta y amistosa. Su pie derecho extendido indica que está lista para meterse a los reinos de los seres que sufrimos y estamos confundidos para ayudarnos. Gracias a su intención altruista puede aparecer en estos reinos sin que el entorno la afecte negativamente. No huye del sufrimiento, lo encara sin temor y llena de compasión, así es como lo contrarresta. Su pierna izquierda está recogida, mostrando que tiene control absoluto sobre sus energías sutiles internas. No importa si otros la elogian o la culpan, si la dañan o la ayudan, su energía no se sale de balance y ella no pierde su ecuanimidad.

La mano derecha de Tara está en el gesto de conferir las realizaciones sublimes, indicando que si seguimos el camino nosotros mismos podremos lograr estas realizaciones. A este gesto también se le conoce como el gesto de la generosidad, simboliza su deseo de dar posesiones materiales, amor, protección y Darma a todos los seres de acuerdo con sus necesidades e inclinaciones. Su mano izquierda se encuentra en el gesto de las Tres Joyas, el pulgar y el anular se tocan y los otros tres dedos están extendidos. Estos últimos dedos representan a las Tres Joyas y nos señalan que si depositamos nuestra confianza en ellas y practicamos sus enseñanzas, podemos lograr la unidad del gozo y la sabiduría que están llenos de compasión, los cuales están representados por la unión de su dedo anular y pulgar.

De este modo, la mano y el pie derechos de Tara extendidos enfatizan la actividad compasiva –el aspecto del método del camino al despertar. Su mano y pie izquierdos, que se encuentran más cerca de ella, señalan su imperturbable paz interior, obtenida a través de la práctica del aspecto de la sabiduría del camino.

En la coronilla de Tara está Buda Amitaba, pacífico y sonriendo. Como mentor espiritual de Tara, representa la importancia de contar con un guía calificado, sabio y compasivo a lo largo del camino. Al mantener a su mentor en su coronilla, Tara siempre está consciente de las enseñanzas que ha recibido de él. De esta manera nos recuerda que debemos hacer lo mismo.

Mientras que los seres ordinarios nos decoramos con adornos externos para vernos hermosos, la belleza interior de Tara –su tranquilidad, compasión y sabiduría- son sus adornos reales. Sus deslumbrantes collares, brazaletes, pulseras en los tobillos, aretes y tiara enjoyados son una señal de que las seis actitudes de largo alcance o paramitas –generosidad, ética, paciencia, esfuerzo gozoso, concentración y sabiduría- se han integrado a su ser por completo y adornan su actividad.

A Tara también la adornan tres sílabas: una om en el chacra de su coronilla, ah en el chacra de su garganta y hum en el chacra de su corazón. Estas tres sílabas encarnan respectivamente, las facultades físicas, verbales y mentales de un Buda. También representan respectivamente a la Sanga, el Darma y el Buda, las Joyas del Refugio. Estas sílabas sirven como objetos sutiles sobre los que un meditador se puede enfocar y también nos recuerdan las cualidades que estamos desarrollando dentro de nosotros como resultado de practicar las enseñanzas del Buda. Así, cada característica de la forma de Tara ilustra el camino a la budeidad y sus cualidades resultantes.

Tara como el Buda resultante

Una tercera forma de ver a Tara es como el reflejo de nuestro potencial búdico actual en su estado futuro completamente desarrollado. Nuestra mente y cuerpo extremadamente sutiles tienen el potencial de transformarse en el cuerpo y mente completamente iluminados de un Buda. Cuando visualizamos a Tara y la vemos como la Tara resultante en la que nos vamos a convertir, nos sentimos inspirados para entrenar a nuestra mente en el camino que conduce a este resultado. Vamos a examinar cómo es que la práctica de Tara hace esto1.

Una sadana (un texto que describe una meditación guiada) de Tara, empieza tomando refugio en las Tres Joyas y generando la intención altruista de la bodichita. A través de contemplar esto, aclaramos nuestra dirección espiritual y nuestra motivación para seguirla. Después visualizamos a Tara enfrente de nosotros y cultivamos actitudes positivas a través de la práctica de la Plegaria de los Siete Miembros. El primer miembro, postración, purifica el orgullo y cultiva respeto por las magníficas cualidades de los despiertos, de este modo nos abre al desarrollo de esas cualidades. El segundo miembro, hacer ofrendas, consiste en ofrecer hermosos objetos reales e imaginarios. Este purifica la avaricia y cultiva el deleite por ser generoso. El tercero, revela nuestros errores, purifica la negación, justificación, racionalización y otras malsanas maquinaciones sicológicas que evitan que seamos honestos con nosotros mismos. Revelar nuestros errores cultiva la honestidad y la humildad. El cuarto, regocijarse en las virtudes nuestras y de los demás, corta los celos y desarrolla alegría por la bondad y logros de otros. El quinto y sexto, pedirle a los Budas y a nuestros mentores espirituales que permanezcan en nuestro mundo y nos enseñen el Darma, purifica cualquier daño o falta de respeto que hayamos cometido en contra de ellos y nos ayuda a apreciar su presencia en nuestras vidas. El séptimo miembro, la dedicación, comparte el potencial positivo de las prácticas anteriores con todos los seres y lo dedica para su bienestar temporal y último.

La sadana continúa con versos que alaban las cualidades de Tara y en los que le pedimos inspiración para nuestra práctica espiritual. Si recitamos estos versos al mismo tiempo que visualizamos a Tara enfrente de nosotros, nuestra atención se va a enfocar en las cualidades iluminadas de Tara. Mientras más reflexionemos en las cualidades de Tara durante la meditación, más podremos dar y recibir la felicidad que proviene de seguir el camino que ella enseñó. Los versos nos ayudan a darle voz a nuestras aspiraciones espirituales más nobles, y al hacer eso, nos llenamos de energía para actualizarlos.

A continuación está el corazón de la sadana –la disolución en el vacío y la autogeneración. Ahora Tara se coloca encima de nuestra cabeza y se disuelve en luz verde que fluye dentro de nosotros y se funde con nuestra mente-corazón en el chacra del corazón. En este momento meditamos en que carecemos de una identidad sólida, en la vacuidad o ausencia de una existencia independiente o inherente. Esto quiere decir que no hay un “yo” sólido que está meditando, no hay una Tara concreta en quien meditar y no hay una acción de meditar que se pueda localizar. Todas las apariencias equivocadas sobre la existencia inherente cesan y entonces dejamos que nuestra mente descanse en la naturaleza ulterior.

Dentro de este espacio vacío, libre de cualquier apariencia equivocada o dualista, nuestra mente de sabiduría aparece en la forma de Tara, con el cuerpo hecho de luz verde radiante. Nos mantenemos conscientes de la ausencia de un “yo” que existe de forma independiente y simultáneamente etiquetamos a “yo” en dependencia de la apariencia de Tara. Aunque no tengamos una idea sólida del “yo” ni del egoísmo que engendra, de todas maneras podemos sentir que somos Tara e imaginar que realizamos las actividades iluminadas de un Buda para beneficiar a todos los seres. Con los ojos de nuestra mente, imaginamos que sentimos el amor y la compasión imparciales hacia todos los seres que siente Tara y que tenemos sus medios hábiles para poder beneficiarlos. De nuestro cuerpo de Tara hecho de luz, emanamos incontables pequeñas Taras que viajan a través del universo, tocando a cada ser sintiente, convirtiéndose en lo que necesita y aliviando su sufrimiento. Todas las impurezas de los seres sintientes se purifican y ellos obtienen todas las realizaciones de Tara. Y ahora que todos los seres se han convertido en Tara, les irradiamos ofrendas que les producen gozo no contaminado por el apego. Entones todas estas Taras caen dentro de nosotros como copos de nieve, bendiciendo e inspirando a nuestra mente.

Así como un niño se disfraza y finge ser un bombero, inspirándose a sí mismo para convertirse en uno, así nosotros imaginamos que somos un Buda que se relaciona con las personas como un ser totalmente iluminado –sin ignorancia, hostilidad o apego que se aferra y con compasión, sabiduría y habilidades inconmensurables. De este modo, al traer al momento presente a la Tara en la que nos vamos a convertir en el futuro e imaginando que somos Tara, entrenamos a nuestra mente para que piense y actúe como un Buda. Esto siembra las semillas para que en el futuro realmente nos transformemos en Tara. Al identificarnos con la naturaleza de Tara, obtenemos confianza vigorizante que nos motiva para hacer que nuestras vidas sean significativas.

La visualización de llevar a cabo las actividades iluminadas de Tara por lo general se hace mientras se recita su mantra, om tare tuttare ture soha. Un mantra es un arreglo de sílabas sánscritas que fueron pronunciadas por un Buda cuando se encontraba en equilibrio meditativo profundo sobre la naturaleza de la realidad. Recitamos un mantra para pacificar nuestras energías, concentrar nuestra mente y aproximarnos a un estado de equilibrio meditativo. En el mantra de Tara Verde, om representa el cuerpo, habla y mente de Tara, las facultades que queremos desarrollar. Tare, tuttare y ture todas significan “liberar”. En una interpretación, esto nos libera de los obstáculos para generar los caminos de los tres niveles de practicante –inicial, intermedio y avanzado. En otra, hacen desaparecer las obstrucciones que impiden la generación de los tres principales aspectos del camino –la determinación de ser libre, la intención altruista y la sabiduría que realiza la vacuidad.

En una tercera interpretación, tare significa liberarse de la existencia cíclica, es decir, de los renacimientos continuos e incontrolables con un cuerpo y una mente que están bajo la influencia de la ignorancia. Tare libera de la primera de las Cuatro Verdades Nobles, la verdad del sufrimiento. Tuttare indica la liberación de los ocho temores, de los que hablaré más adelante. Así tuttare nos libera de la segunda verdad noble, los verdaderos orígenes del sufrimiento – las actitudes y emociones aflictivas y las acciones contaminadas a las que inducen. Ture libera de la enfermedad. Puesto que la enfermedad más grave que tenemos son las emociones y actitudes aflictivas, así como los oscurecimientos sutiles de la mente, ture está relacionado con la tercera verdad noble, la auténtica cesación del sufrimiento y su origen. Dicha liberación es nuestro objetivo ulterior y es verdadero éxito espiritual. Se llega a esto a través de la práctica de las Cuatro Verdades Nobles, el camino del despertar. Soha significa “que esto pueda suceder”. Señala que se planta la raíz del camino al despertar completo en nuestros corazones.

Una alabanza al mantra de Tara ilustra las cualidades de cada grupo de sílabas:

Om ante la pacificadora trascendente, Aria Tara, me postro.
Homenaje a la gloriosa que libera con tare;
Con tuttara calmas todos los temores;
Y confieres todo el éxito con ture;
Rindo supremo homenaje al sonido soha.

En pocas palabras, esta es la forma en la que la sadana de Tara guía a nuestra mente a través del camino al despertar completo. Conforme los practicantes progresen y realicen la intención altruista, la concentración unipuntual y visión clara sobre la naturaleza de la realidad, su mentor espiritual les enseñará visualizaciones y meditaciones más avanzadas para que purifiquen su cuerpo y mente extremadamente sutiles. Tendrán la capacidad de utilizar esto de formas sorprendentes para beneficiar a todos los seres.

Tara la liberadora

Tara nos libera de los ocho peligros externos e internos. Los ocho externos amenazan nuestra vida o pertenencias, y los ocho internos nos ponen en peligro a nivel espiritual al alejarnos del camino al despertar.

¿De qué manera nos protege Tara? La protección real es el refugio del Darma –los caminos verdaderos y las cesaciones verdaderas del sufrimiento y sus causas en nuestro flujo mental. Para cultivar y después perfeccionar estos, primero tenemos que estudiarlos, luego reflexionar en su significado y finalmente familiarizarnos con ellos en la meditación y en la vida diaria. Para completar estos tres pasos necesitamos confiar en un maestro; así es como Tara nos guía. Primero nos enseña el Darma y luego nos anima para que investiguemos su significado de manera que obtengamos un entendimiento correcto. Finalmente, nos guía en la práctica de meditación para que generemos realizaciones en lugar de simples experiencias fantásticas. Los seres despiertos no nos pueden quitar nuestras impurezas como si le sacaran a alguien una espina clavada en el pie. Tampoco nos pueden dar sus realizaciones como si vertieran agua en un recipiente vacío. La ayuda real que nos dan es enseñarnos el camino del despertar, el Darma

Los siguientes elocuentes versos en los que le pedimos a Tara que nos proteja de los peligros, fueron escritos por el Primer Dalai Lama al final de un retiro de meditación en Tara. Señalan nuestros obstáculos en el camino para que podamos examinarlos y entender cómo actúa en nuestra mente. Luego aplicamos los antídotos que el Buda enseñó para primero pacificarlos y finalmente erradicarlos de manera que no vuelvan a aparecer en nuestra mente.

El orgullo del león

Morando en las montañas de las visiones incorrectas sobre la identidad,
Henchido al considerarse a sí mismo superior,
Desgarra a los seres con desprecio,
El león del orgullo –por favor, ¡protégenos de este peligro!

Como practicantes espirituales, uno de los grandes peligros a los que nos enfrentamos es el orgullo. En los últimos años han salido a la luz muchos tristes y dañinos escándalos en los que han estado involucrados practicantes espirituales, y en muchos de estos, alguien lleno de arrogancia pensó que había alcanzado un nivel de logro que de hecho no había conseguido y luego se involucraba en acciones no éticas.

Tal como un león se pavonea en los bosques de las montañas, nuestro orgullo mora en el entorno de las visiones equivocadas sobre la naturaleza del “yo” o de la identidad. Mientras que el “yo” es dependiente, lo aprehendemos y luego nos aferramos a él como si existiera independientemente de otros factores. Esta visión equivocada es la raíz de nuestro sufrimiento en la existencia cíclica. Sosteniendo una visión poco realista de la forma en la que existimos, nos comparamos con otros. Nos envanecemos y somos orgullosos con los que son inferiores, sentimos celos de los que están por encima de nosotros y nos volvemos competitivos con nuestros iguales. Nuestro orgullo engendra desprecio que es como las garras de un león con las que herimos a otros seres vivos. Estas acciones dañinas perpetúan nuestro renacimiento en estados desafortunados de existencia. Mientras tanto, el orgullo no nos permite reconocer nuestra terrible situación dentro la existencia cíclica porque arrogantemente pensamos que somos impecables. Por esta razón fracasamos en la práctica del Darma y en consecuencia no desarrollamos nuevas cualidades positivas mientras que las que ya tenemos se deterioran.

La sabiduría que realiza la vacuidad de la existencia inherente es el antídoto último para los ocho temores internos, ya que reconoce nuestra verdadera naturaleza –que está vacía de cualquier existencia permanente o independiente. Sin embargo, como toma mucho tiempo alcanzar esta realización y es difícil de obtener, mientras tanto utilizamos antídotos más sencillos que se corresponden con cada tipo de aflicción específica. En el caso del orgullo, el antídoto es contemplar un tema difícil, como las doce fuentes y los dieciocho elementos. Podemos preguntarnos, “¿Qué son?” Pero ese es el punto: aunque estos temas son esenciales para actualizar el camino, son difíciles de entender. Reconocer lo limitado que es nuestro entendimiento actual disminuye nuestro orgullo y nos vuelve más humildes.

Otro antídoto contra el orgullo es reflexionar en que todos los talentos y habilidades que tenemos provienen de la bondad de otros. Si somos buenos atletas, se lo debemos a nuestros padres y entrenadores. Nuestros talentos artísticos o musicales florecieron gracias a los maestros que los cultivaron. Incluso algo que damos por sentado, como nuestra capacidad para leer, viene de la bondad y esfuerzos de muchas personas. Así es que, ¿cómo podemos ser orgullosos y pensar que tenemos buenas cualidades porque somos especiales?

Al pedirle a Tara que nos libre de este peligro, lo que estamos haciendo es llamar a nuestra Tara interior –las semillas de nuestra propia sabiduría y compasión. Conforme estas cualidades se van desarrollando, nos protegen del daño que nuestro orgullo nos puede causar a nosotros mismos y a otros.

El elefante de la ignorancia

Sin haber sido domado por los afilados ganchos de la atención plena y la alerta introspectiva,
Embotado por el desquiciante licor de los placeres sensuales,
Se adentra en caminos equivocados y muestra sus peligrosos colmillos,
El elefante de la ignorancia –por favor, ¡protégenos de este peligro!!

Poderoso, pero fuera de control, un elefante desquiciado aterroriza a todos los que se encuentran en su camino. Destruye cultivos que fueron sembrados con dedicación y pone en peligro la vida de muchos. De forma parecida, en nuestra vida diaria nuestra mente sin control se involucra en muchas acciones no éticas y cuando nos sentamos a meditar, es incapaz de concentrarse y corre enloquecida de un objeto a otro. Esto sucede porque nuestra mente no ha sido pacificada por la atención plena y la alerta introspectiva, factores mentales que la enganchan de manera que permanece atenta a lo que es importante. En el contexto de la conducta ética, la atención plena está consciente de las normas dentro de las que queremos vivir y la alerta introspectiva verifica si estamos viviendo de esa manera. En el contexto de la meditación, la atención plena nos recuerda al objeto de la meditación para que permanezcamos en él sin distraernos con otro objeto, mientras que la alerta introspectiva investiga si nuestra atención plena está activa o si han surgido distracciones o atontamiento que interfieren con nuestra meditación.

Cuando nuestra mente se encuentra intoxicada por el apego ignorante a los placeres de los sentidos, hacemos lo que sea para obtener el placer o la ventaja que buscamos, incluso si esto significa desgarrar a otros con nuestras dañinas garras. Además, la ignorancia nos conduce hacia caminos equivocados que nos llevan a experimentar más confusión y sufrimiento en lugar del despertar.

Al pedirle a Tara que nos proteja, estamos llamando a nuestros propios poderes de atención plena y alerta introspectiva. Como un sabio domador de elefantes que no tiene temor y sabe cómo someter a un elefante salvaje y aprovecha su energía para propósitos constructivos, Estos dos factores mentales nos guían a una forma de vida no violenta y a la concentración profunda. La atención plena se desarrolla cuando repetidamente recordamos nuestras normas éticas y al objeto de meditación, y la alerta introspectiva surge cuando verificamos continuamente en qué está ocupada nuestra mente. Si nuestra mente está enfocada en algo que es adecuado para el camino, la alerta introspectiva deja que siga adelante; de lo contrario, la alerta introspectiva hace surgir el antídoto apropiado para calmar cualquier emoción ignorante que nos invada en ese momento.

El fuego del enojo

Arrastrado por el viento de la atención inadecuada,
Arrojando arremolinadas nubes de humo de conducta inapropiada,
Tiene el poder de arrasar con bosques enteros de bondad,
El fuego de la ira –por favor, ¡protégenos de este peligro!

El enojo se compara con el fuego porque su poder destruye con rapidez e indiscriminadamente el potencial positivo, la armonía y la confianza entre las personas que con mucho esfuerzo se habían cultivado por largos periodos de tiempo. Igual que un enfurecido fuego en un bosque, la ira empieza con una diminuta chispa que al ser alimentada por el viento de la atención inapropiada, que se centra en las cualidades negativas de alguien o algo y las exagera, se enciende. Al arder, produce conmoción en nuestra vida y en la de otros guiándonos hacia la nubosa mala conducta. En medio del ennegrecido humo de nuestras acciones dañinas, no podemos ver la fuente de nuestras dificultades y por ello no hacemos nada para apagar el fuego de la ira.

Bajo la influencia del odio y la cólera nos dañamos a nosotros así como a los demás. Como practicantes de Darma tratamos de llevar a cabo acciones constructivas (karma positivo) que dejen impresiones positivas en nuestro flujo mental. Estas impresiones traen felicidad a nuestra vida y fertilizan a nuestra mente para que crezcan cultivos de realizaciones espirituales. Sin embargo, el enojo quema las impresiones positivas, dejándolas impotentes. Así el enojo quema no sólo a la víctima de nuestras actividades destructivas –otro ser vivo- sino también al perpetrador –nosotros.

La paciencia, la habilidad para permanecer en calma interior al estar enfrentando algún daño o sufrimiento, es el antídoto para la ira. La paciencia no significa que nos rindamos pasivamente o que toleremos el daño tontamente. Al contrario, la paciencia tranquiliza nuestra mente para que con claridad y sabiduría podamos considerar distintas líneas de acción y elegir una que traiga el mayor beneficio y el menor daño para todos los involucrados en la situación. Con paciencia, podemos actuar con firmeza, en ocasiones con fuerza pacífica, otras con compasión asertiva.

La serpiente de los celos

Acechando desde su oscuro nido de ignorancia,
Incapaz de soportar la riqueza y excelencia de otros,
Con veloz movimiento los inyecta con su cruel veneno,
La serpiente de los celos –por favor, ¡protégenos de este peligro!

Los celos, igual que otras emociones perturbadas, son el resultado de la ignorancia sobre la naturaleza de la realidad. Hacen que por ignorancia pensemos que seremos felices si destruimos la felicidad de otros. Como una maliciosa víbora cuyo veneno mata a una persona sana, los celos envenenan la felicidad y bondad tanto de nosotros como de los demás. Aunque decimos, “Ama a tu prójimo como a ti mismo” y “Que todos los seres sean felices”, cuando a alguien más le va bien en algo que a nosotros no -aunque no hayamos tenido que mover un solo dedo para que obtuvieran esa felicidad- nuestros celos no pueden soportar su prosperidad, capacidad o virtud. Bajo su influencia tratamos de destruir la felicidad y el éxito de los demás. Esa conducta es contraproducente, porque incluso cuando tenemos éxito, no nos sentimos bien con nosotros mismos al destruir el bienestar de otros.

Así los rencorosos celos no sólo reducen la autoestima, también nos mantienen encadenados al dolor. Tal como una serpiente mata a su víctima por constricción, los celos estrujan nuestra paz mental y acaban con su vida. A veces el propio dolor de los celos es suficiente para motivarnos a buscar su antídoto.

El antídoto es regocijarse por la felicidad, talentos, fortuna y buenas cualidades de otros. Cuando los demás están felices, ¡debemos participar de su felicidad! Cuando actúan con sabiduría y amabilidad, ¿por qué no regocijarnos de su virtud? Al regocijo se le considera como el método de los flojos para crear grandes cantidades de potencial positivo. Cuando nos regocijamos por las virtudes de los demás –su bondad, generosidad, disciplina ética, paciencia, esfuerzo gozoso, concentración, sabiduría, etc.- acumulamos tanto potencial positivo como si poseyéramos esa admirable actitud o si hubiéramos llevado a cabo la acción benéfica nosotros mismos. Dado que necesitamos acumular grandes cantidades de potencial positivo para progresar en el camino, definitivamente vale la pena regocijarnos por la bondad y felicidad de otros. Nos motiva a través del camino al despertar y también nos hace felices en el momento.

Los ladrones de las visiones erradas

Vagando por los aterradores territorios salvajes de la práctica inferior
Y las desoladas tierras del absolutismo y el nihilismo,
Saqueando pueblos y ermitas de tranquilidad y gozo,
Los ladrones de las visiones erradas – por favor, ¡protégenos de este peligro!

Cuando hemos atesorado bienes que nos dan prosperidad y alegría, queremos protegerlos de los ladrones. De igual forma, debemos cuidar que nuestras visiones correctas sobre asuntos espirituales importantes estén protegidas, porque son el fundamento de nuestra prosperidad espiritual. Si seguimos visiones equivocadas, nos vamos a involucrar en prácticas espirituales que supuestamente conducen al despertar pero de hecho no lo hacen. De este modo nos empobreceremos, varados en un desierto espiritual. La pobreza espiritual es más peligrosa que la pobreza material pues no sólo afecta la felicidad de esta vida, sino también la felicidad de muchas vidas futuras.

Los ladrones de las visiones erradas son de distintos tipos. Algunas visiones erradas creen que las acciones no éticas son éticas y que las prácticas interpretadas equivocadamente conducen a la iluminación. Distorsionar las enseñanzas religiosas, como pensar que matar a los infieles lleva a un renacimiento en los cielos, crea un mundo aterrador para la sociedad y dentro de aquellos que sostienen esas visiones

La más importante de las visiones erradas, como tierras desoladas en las que no crecen actividades que liberen, sostiene los dos extremos: el absolutismo y el nihilismo. El primero cosifica la forma en la que existen los fenómenos, mientras que el otro niega totalmente su existencia. A pesar de que todas las personas y fenómenos están vacíos de existencia independiente, el absolutismo sostiene que existen independientemente. Ve a los fenómenos como si poseyeran su propia esencia inherente y como si existieran por su propio poder, aunque no es así. El nihilismo se va al otro extremo, creyendo que las personas y los fenómenos no existen en absoluto. Por consiguiente desprecia la forma en que funcionan la causa y efecto, de esta manera destruye nuestra rectitud cuando practicamos llevar a cabo actos constructivos y abandonar los dañinos. Cuando el absolutismo o el nihilismo están presentes, somos incapaces de entender la naturaleza última o convencional de los fenómenos.

El punto de vista del Camino Medio es el equilibrio que se necesita. Niega todas las formas fantasiosas de existencia, incluyendo la existencia independiente, pero afirma que todas las personas y fenómenos sí existen. Es decir, aunque todo carece de existencia independiente, existe de forma dependiente. Esta visión nos permite distinguir con precisión entre lo que existe y lo que no y entre lo que debemos practicar y lo que hay que abandonar. De este modo, nuestras colecciones de sabiduría y potencial positivo –pueblos y ermitas de tranquilidad y gozo- están protegidos, y nuestra felicidad garantizada.

La cadena de la avaricia

Encadenando a los seres encarnados en la insoportable prisión
De la existencia cíclica, sin libertad,
Los encierra en el sofocante abrazo de la apetencia,
La cadena de la avaricia –por favor, ¡protégenos de este peligro!

Aunque la ignorancia es la raíz de la existencia cíclica, lo que nos mantiene encerrados en el ciclo del sufrimiento de una vida a la siguiente es el deseo vehemente. En complicidad con ese deseo vehemente está la avaricia, la mente que se aferra a sus posesiones y no puede soportar separarse de ellas. Aunque nos gusta pensar que somos personas generosas, cuando examinamos nuestra conducta, hay mucho que se puede mejorar. Por ejemplo, nuestros armarios y sótanos posiblemente estén llenos de cosas que no usamos –de hecho, tal vez ni siquiera recordemos que tenemos muchas de esas cosas- pero si tenemos que hacer limpieza en nuestras áreas de almacén, nuestra mente inventa muchas razones para no regalar estas cosas, incluso a personas que es evidente que las necesitan. “Puedo necesitarlas después”, “Esto tiene un valor sentimental”, “Las personas a las que se los dé van a aprovecharse de mí y van a pedirme que les dé más”, “No quiero que piensen que quiero hacer alarde de que soy generoso” y esto sigue sin parar.

Por lo general el miedo está detrás de nuestras justificaciones. Equivocadamente creemos que las posesiones nos van a dar seguridad en la existencia cíclica. De hecho, nuestro apego hacia ellas nos mantiene atados a una prisión de insatisfacción. Continuamente nos aferramos a más y mejor y nunca estamos satisfechos con lo que tenemos.

No aferrarse y la generosidad son los antídotos. Al no aferrarnos no nos imaginamos que las posesiones materiales sean una fuente confiable de felicidad o que sean el significado del éxito. Cuando tenemos más equilibrio interior, nos sentimos satisfechos, una “mercancía” poco común en nuestra sociedad materialista. La satisfacción permite que cultivemos el amor que desea que los demás tengan felicidad y sus causas, y por consiguiente nos alegramos en el dar.

Dar con un corazón abierto nos produce alegría y beneficia a otros directamente. En ese caso, los bienes son compartidos más equitativamente dentro de nuestra sociedad y entre las naciones, aliviando el resentimiento de la desigualdad social y promoviendo la paz mundial. Compartir es una fuente de la continuidad de nuestra existencia como especie. Como dice Su Santidad el Dalai Lama, no se trata de la supervivencia del mas apto, sino de la supervivencia de los que más cooperan, eso es lo que hace que las especies prosperen. Ninguno de nosotros existe de forma independiente; dependemos de otros simplemente para seguir con vida. Por lo tanto, ayudar a otros y compartir la riqueza nos beneficia a nosotros y a los demás. La generosidad nos da felicidad ahora, permite que nuestra especie siga prosperando y crea karma positivo que nos traerá bonanza en el futuro.

La corriente del apego

Azotados por el torrente de la existencia cíclica, tan difícil de cruzar,
En el que condicionados por los vientos del karma que nos arrastran,
Somos lanzados a las olas del nacimiento, la vejez, la enfermedad y la muerte,
La corriente del apego –por favor, ¡protégenos de este peligro!

Como una corriente, los apegos nos arrastran, lanzándonos indefensos al tormentoso océano de la existencia cíclica. Hacen esto de dos maneras. Primero, bajo la influencia del apego, que se aferra a las personas, objetos, lugares, ideas, puntos de vista, etc., para obtener lo que queremos actuamos de formas dañinas. Nuestras acciones destructivas crean conflictos con otros en el presente y dejan huellas en nuestro flujo mental que más adelante producirán situaciones en las que experimentaremos sufrimiento. Segundo, en el momento de la muerte, el apego surge una vez más y nos aferramos al cuerpo y a la vida. Cuando nos damos cuenta de que no nos podemos sujetar a ellos por más tiempo, entonces el apego se agarra a otro cuerpo y vida, y renacemos en la existencia cíclica.

En cada renacimiento, empezamos a envejecer inmediatamente después de haber nacido, la enfermedad aparece repetidamente y la muerte es el resultado inevitable. Mientras tanto, todavía arrastrados por la corriente del apego, seguimos actuando destructivamente, dejando más huellas kármicas negativas en nuestro flujo mental, las que hacen que tengamos más renacimientos mientras nos ahogamos en la confusión e infelicidad.

Es difícil atravesar el torrente de la existencia cíclica. Para hacerlo necesitamos que alguien nos guíe, una estrella con la que podamos navegar para encontrar nuestro camino a través de los oscuros océanos de las emociones perturbadas. La palabra sánscrita tara significa “estrella”, del significado raíz “para guiar a través de, llevar a través de”. Le pedimos a Tara que nos proteja de los peligros enseñándonos el camino a la liberación y al despertar completo, por medio del cual podemos cruzar a la otra orilla y llegar al estado de gozo y libertad mentales.

Contemplar la naturaleza transitoria de las cosas es un excelente antídoto contra el apego. Cuando vemos que los objetos a los que nos aferramos cambian momento a momento, nos damos cuenta de que no van a durar por mucho tiempo y por lo tanto no son fuentes confiables de felicidad. Nos alejamos de su engañoso encanto, concentrándonos en transformar nuestras actitudes y emociones perturbadas y desarrollando benéficas. Mediante el proceso de familiarizar a nuestra mente con la motivación compasiva de la bodichita y con la sabiduría que realiza la vacuidad, avanzamos a través de las etapas del camino del bodisatva a la budeidad.

El demonio carnívoro de la duda

Vagando por el espacio de la confusión más sombría,
Atormentando a los que luchan por alcanzar sus metas supremas,
Es cruelmente mortal para la liberación,
El demonio carnívoro de la duda –por favor, ¡protégenos de este peligro!

Hay distintos tipos de dudas y no todas son obstructivas. Cuando nuestra duda es una forma de curiosidad que nos lleva a aprender, investigar y aclarar el significado de una enseñanza, nos ayuda en el camino. Sin embargo, cuando nuestra duda mora en la confusión y se inclina hacia las visiones erradas, nuestra mente gira en espiral alrededor de su propia creación y quedamos espiritualmente inmovilizados. Esta duda engañosa devora nuestro tiempo, hace que desperdiciemos nuestra oportunidad para lograr la liberación; se asemeja a un demonio carnívoro que destruye la vida, interrumpiendo el florecimiento del potencial de una persona.

Una mente que gira alrededor de la duda no puede seguir adelante por el camino a la liberación. Si empezamos a practicar, dudamos de su eficacia; cuando escuchamos enseñanzas dudamos de su autenticidad. Dudamos de nuestra capacidad para practicar; dudamos de la capacidad de nuestro maestro para guiarnos; dudamos del camino que debe ser practicado; dudamos de la existencia de la iluminación. Incapaces de tomar alguna decisión, no podemos avanzar por el camino y nuestra mente permanece atormentada. Nuestras metas supremas, la liberación e iluminación, son masacradas por este demonio de la duda.

Para contrarrestar la duda, primero debemos detener el bullicio de los pensamientos contradictorios y serenar a nuestra mente. La meditación en la respiración es un excelente medio para disipar el pensamiento discursivo y enfocar a la mente. Una mente calmada puede diferenciar asuntos importantes que necesitan considerarse de pensamientos escépticos y disparatados. Después tenemos que aprender a pensar de manera lógica y con claridad para que podamos investigar estos asuntos y llegar a conclusiones precisas. Por esta razón, los monásticos tibetanos pasan años debatiendo y discutiendo las escrituras. La estructura formal del debate nos enseña cómo debemos examinar las enseñanzas de manera clara y probar su validez. También arroja significados profundos de las enseñanzas, nos muestra lo que entendemos y no entendemos y esclarece distintas perspectivas. Aunque no participemos en un debate formal, discutir algunos temas con amigos de Darma sirve para el mismo propósito. De este modo podemos aclarar lo que creemos, y una vez que lo hemos hecho, podemos empezar a practicar como corresponde.

Dedication

Que por medio de estas alabanzas y peticiones que te hacemos
apartes las condiciones que son desfavorecen la práctica del Darma.
Y nos permitas tener una vida larga, un potencial positivo, gloria, abundancia,
¡Y otras condiciones favorables como las deseamos!

Al hacer la práctica de Tara y aplicar los antídotos contra los ocho peligros para poder beneficiar a los seres, creamos un inmenso potencial positivo. Ahora lo dedicamos, dirigiendo la forma en la que madurará, hacia dos propósitos principales. El primero es para que todos los seres se liberen de las condiciones que dificultan la práctica y la integración del Darma con la mente. Esas condiciones pueden ser externas, como la guerra, la pobreza, tener demasiadas obligaciones o falta de un guía calificado, o internas como enfermedades, perturbaciones mentales, dudas o incapacidad mental. Segundo, dedicamos para que nosotros y todos los demás podamos encontrarnos con las condiciones que nos permitan actualizar el camino al despertar. La vida larga es importante para que podamos estudiar y practicar las enseñanzas del Buda por un largo periodo de tiempo. El potencial positivo nos permite morir sin remordimiento y nos impulsa hacia renacimientos afortunados en los que podemos continuar nuestra práctica espiritual. También fertiliza nuestras mentes para que comprendamos el significado de las enseñanzas del Buda con facilidad y para que seamos capaces de integrarlas a nuestra vida. La riqueza material nos provee de lo necesario para practicar sin preocupaciones. También nos permite compartir nuestras posesiones con otros, así acumulamos potencial positivo derivado de la generosidad. La riqueza espiritual nos permite establecer contacto con un mentor espiritual calificado y con buenos amigos de Darma que alienten nuestra práctica. La gloria se puede referir a la capacidad y condiciones para ayudar a otros con habilidad. La abundancia es el sentido de riqueza que nos permite dar nuestras posesiones materiales así como compartir nuestro amor, protección y entendimientos de Darma con otros de una forma inteligente.

Aunque los versos anteriores están escritos en la forma de una súplica a Tara para que nos proteja de los diversos peligros, debemos recordar algunos puntos importantes para entender su significado correctamente. Primero, Tara no es una deidad o Dios auto existente e independiente. Al igual que todas las personas y fenómenos, existe de manera dependiente y está vacía de una existencia independiente o absoluta. Tenemos que evitar pensar en Tara como un ser externo que con un pase mágico puede aliviar nuestras dificultades y satisfacer nuestros deseos egoístas mientras nosotros estamos cómodamente sentados. Por el contrario, hacemos estas peticiones con la conciencia de que nosotros (los que hacemos la petición), Tara (a quien se la estamos haciendo) y la acción de pedir, están vacíos de existencia independiente, pero existen de forma convencional.

Segundo, aunque los seres que se han convertido en Tara están libres de sus limitaciones para ayudar a otros, no son omnipotentes. Pueden enseñarnos, guiarnos e inspirarnos únicamente hasta donde somos receptivos. Uno de los propósitos por los que recitamos estos y otros versos parecidos, es abrir nuestra mente y corazón para convertirnos en recipientes espirituales receptivos. Aunque parece que le hacemos plegarias a una Tara externa, estamos invocando nuestra sabiduría y compasión internas a través de generar maravillosas aspiraciones y dirigir nuestros pensamientos hacia metas virtuosas. Mientras más abrimos nuestros corazones con amor y compasión a todos los seres por igual, más puede afectarnos Tara. Mientras mayor sea nuestra sabiduría que comprende la naturaleza última, más nos puede inspirar Tara para que profundicemos nuestras realizaciones.

Versión Inglés: Arya Tara: A star by which to navigate


  1. Para hacer la práctica de Tara hay que cumplir algunos requisitos. Los practicantes deben consultar a un maestro de budismo tibetano calificado. La descripción que aparece en este documento no debe usarse para meditar. 

Find more on these topics: , , , , , ,