Vestir las túnicas

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Lisa Perry vivió seis meses en la Abadía Sravasti en 2010-11, a su llegada participó en nuestro programa Explorando la Vida Monástica y antes de regresar a Australia para ordenarse hizo el retiro de invierno de un mes. En esta carta nos cuenta la historia de su viaje y sobre su nueva vida como Ven. Pema.

Teniendo en cuenta que desde la primaria quise ser monja, inspirada por mi maestra de cuarto grado, la Hermana Margaret, debo decir que me llevó mucho tiempo tomar la decisión de ordenarme. Nací y crecí en Australia, seguí un camino sinuoso de aproximación al budismo a través de libros escritos por Su Santidad el Dalai Lama, un curso de meditación con Lama Choedak en Canberra y enseñanzas públicas de Jetsunma Tenzin Palmo y Ven. Robina Courtin. Como periodista, no dejaba que se me escapara nada y rápidamente editaba y transcribía estas pláticas y tuve el gran privilegio de acceder a sus enseñanzas y sabiduría.

Durante la conferencia “Felicidad y sus causas” que se llevó a cabo en Sydney en el 2007, a las 3000 personas que asistimos se nos llenaron los ojos de lágrimas ante la sola presencia de Su Santidad, y ese mismo día me las arreglé para hacer a un lado el terror absoluto que sentía y reunir el valor de caminar hacia él para saludarlo. Más tarde, cuando caí en la cuenta de que de hecho me había presentado a un monje con un parecido extraordinario a Su Santidad, ¡mi alegría no disminuyó en absoluto!

Pero no fue sino hasta que dejé mi trabajo en la administración pública, para colaborar con una residencia budista para enfermos terminales, que comencé mis estudios formales. Dado que casi todos los fines de semana tomaba cursos en el Instituto Chenrezig ubicado en Sunshine Coast en Queensland, en poco tiempo me ofrecieron el honor de convertirme en Coordinadora del Programa Espiritual y durante los siguientes nueve meses viví en el centro organizando enseñanzas y eventos.

Uno de los maestros invitados con quien tuve la bendición de trabajar fue Venerable Chodron, que visitaba Australia por primera vez. Había oído hablar mucho de ella por una de mis maestras, Ven. Tenzin Tsepal, quien estudió con Venerable Chodron durante muchos años y estuvo un tiempo en la Abadía.

Esos pocos días cambiarían mi vida. Tuve la oportunidad de estar con Venerable mucho tiempo, ya que era la responsable de transportarla y de organizar la logística para su curso de fin de semana. Mientras la llevaba al aeropuerto mencionó el curso Explorando la Vida Monástica que se llevaría a cabo en la Abadía e insistió en que asistiera. Por supuesto que yo tenía un millón de motivos por los que no podría ir – presiones de trabajo, presiones de dinero y miedo – pero en menos de 48 horas mi madre se había ofrecido para comprarme el boleto y yo estaba llenando la solicitud. Finalmente, renuncié a mi trabajo en Chenrezig para vivir seis meses en la Abadía.

El curso Explorando la Vida Monástica me abrió los ojos a la realidad de la vida monástica y desde el primer día me sentí inspirada por la fortaleza y devoción de la comunidad de la Abadía. Junto con estudiantes de Alemania, Bielorrusia, Italia y los EU le abrí mi corazón a la posibilidad de la vida monástica y enfrenté lo que se convertiría en una larga lista de miedos y apegos. Fue alentador escuchar que muchos de mis compañeros tenían temores y esperanzas similares a los míos, y nunca voy a olvidar el apoyo que me brindaron. Nos hicimos amigos rápido mientras hablábamos y orábamos, debatíamos y ofrecíamos servicios.

Junto a la Venerable Chodron se encentran un grupo de monásticos y dos anagarikas.

Venerable Pema (arodillada a la izquierda) como una anagarika en la Abadia de Sravasti (Foto por Sravasti Abbey)

Me quedé en la Abadía después del curso y tomé los preceptos Anagarika — una ordenación en la que se toman ocho preceptos que incluyen el celibato — y pasé los siguientes meses recibiendo entrenamiento, tanto física como mentalmente. Ver mi mente durante ese periodo de tiempo fue como estar en una montaña rusa. Un día me encontraba en las nubes, regocijándome por el buen karma que me trajo a la Abadía Sravasti, ¡y al día siguiente era un mar de lágrimas cuando se volvía a manifestar uno de mis apegos más fuertes! Pero todos y cada uno de los días sentía el apoyo y amor de la comunidad, en particular de Venerable Chodron, cuya sonrisa y bondadosas palabras por lo general eran suficientes para acabar con mi ansiedad. Durante esos meses aprendí mucho sobre la vida monástica, sobre mis propias fortalezas y apegos y clarifiqué mi intención de ordenarme.

Regresé a Australia y el 14 de marzo de 2011 recibí la ordenación de Kuzho Lama Gueshe Tashi Tsering. Aunque había pasado nueve meses al lado de las monjas de la comunidad de Chenrezig y casi seis meses en la Abadía Sravasti, todo lo que pensé que sabía sobre la forma en la que vivía un monástico pronto se desvaneció.

Tomar los preceptos monásticos ha simplificado las cosas en términos de que he abandonado la vida ordinaria, lo que me causaba muchos enredos mentales, pero fui una ilusa al pensar que mis dudas y temores desaparecerían. Sin embargo, a pesar de todo dentro de mí crece una satisfacción profunda conforme voy viendo que mi práctica profundiza y el conocimiento se incrementa.

Los últimos tres meses fueron una increíble lección de impermanencia, karma y la alegría de brindar servicio desinteresado. Acabo de comenzar un programa de estudios budistas de cinco años, me mudé para vivir con la compasiva comunidad de monjas y un monje del Instituto Chenrezig, visto las túnicas que admiré por tanto tiempo y di inicio a un largo y lento viaje para transformar mi mente. Tuve la maravillosa oportunidad de pasar dos semanas de retiro con Kyabje Lama Zopa Rinpoché tan sólo unos días antes de que presentara síntomas de estar sufriendo un derrame cerebral y ahora mismo estamos a poco más de una semana de hospedar a Su Santidad el Dalai Lama en el Instituto Chenrezig.

El Buda nos enseña a ver todas las cosas como un sueño. Ni en mis sueños más locos podría haber tenido unos años más emocionantes, desafiantes e inspiradores.

Versión Inglés: Donning the robes

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