El refugio

Un extracto de How to Free Your Mind: The Practice of Tara the Liberator

Al comienzo de una práctica de meditación, tomamos refugio y generamos la bodhicitta. El proceso de toma de refugio nos aclara quiénes son nuestros guías espirituales, de quién recibimos orientación espiritual y cuál es nuestro objetivo espiritual. Sin esta claridad, es difícil mantener una práctica espiritual y penetrar sus profundidades.

Generar la intención altruista de la bodhicitta nos permite saber por qué estamos siguiendo este camino. Esto también es importante, ya que el resultado de nuestra práctica espiritual depende de la motivación con la que lo hacemos.

Tomar refugio significa confiarle nuestra guía espiritual al Buda, Dharma y Sangha. Es decir, hemos examinado las enseñanzas budistas y estamos seguros de que son correctas y de que si las seguimos nos conducirán a nuestra meta deseada: la liberación o iluminación. Este es el significado de ser un budista.

Tolerancia religiosa

Como seguidores del camino del Buda, no debemos criticar otras religiones o hacer comentarios de intolerancia. La existencia de muchas religiones en el mundo no sólo es algo práctico, sino ventajoso. Cada religión está diseñada para ayudar a sus seguidores a cultivar la disciplina ética y un buen corazón. Por lo tanto, cualquier persona que practique con sinceridad las provechosas enseñanzas de su tradición, se beneficiará y contribuirá al bienestar del mundo. Dado que distintas explicaciones, simbolismo y prácticas benefician a diferentes personas, la existencia de diversos caminos espirituales permite que cada persona elija aquella que se adapta mejor a su persona.

Agrupar a la gente en categorías- “Él es un cristiano (budista, judío, musulmán, hindú o wicca)”- y pensar que de esta manera los entendemos, es ignorante de nuestra parte. No todas las personas que se identifican con una religión particular tienen los mismos puntos de vista o practican de la misma manera. Los místicos cristianos y los cristianos vueltos-a-nacer pueden tener puntos de vista muy diferentes de quién o qué es Dios. Algunas personas que se consideran budistas pueden orar a Tara como si fuera un Dios externo, mientras que algunos cristianos pueden ver a Dios como la vacuidad o compasión.

Iluminarse no depende de llamarnos a nosotros mismos “budistas”. Depende de lo que creemos en nuestro corazón y la forma en la que practicamos para transformar nuestra mente. Cualquier persona que genera la determinación de liberarse de la existencia cíclica, la aspiración altruista de la iluminación y la sabiduría que comprende la vacuidad, puede convertirse en un bodhisattva y un Buda. No importa como se llamen a sí mismos. Tenemos que ver lo que una persona cree y practica para poder evaluar si sus realizaciones son realizaciones correctas o no. Para ello, es esencial desarrollar la sabiduría discriminadora y la apertura.

Aunque la tolerancia religiosa es muy importante, eso no quiere decir que todas las religiones son iguales o que todas conducen al mismo resultado. No tenemos forma de probar que todas producen el mismo resultado. No hemos completado el camino budista, ni que decir de los caminos de otras religiones, para poder saber con certeza si estos diversos caminos conducen a los mismos o diferentes resultados.

Hay diferencias

En la década de los 90s, Su Santidad el Dalai Lama y el Padre Lawrence Freeman, OSB, un sacerdote católico inglés que organizó el Seminario John Main en el que Su Santidad habló sobre los Evangelios ante algunos monjes cristianos, se reunieron en Bodhgaya, India, para un diálogo interreligioso. El padre Lawrence llevó a un grupo de cristianos a Bodhgaya, y algunos budistas también asistieron al diálogo. Todos practicaron e intercambiaron puntos de vista juntos.

Un amigo que asistió al diálogo me contó que el padre Lawrence estaba maravillado con Su Santidad y en repetidas ocasiones dijo que sus dos religiones eran muy similares. En un momento dado, Su Santidad dijo, “No, sí hay diferencias. Es importante reconocer las diferencias y no sólo hacer que todo sea lo mismo. Cada fe tiene sus propias cualidades únicas, y tenemos que respetarlas por lo que son”.

Cuando decimos que todas las religiones conducen al mismo lugar, parece que estamos tratando de convencernos de que en el fondo, esas personas realmente creen en lo que nosotros creemos, por lo que no debemos desconfiar de ellos. Este tipo de pensamiento puede hacernos sentir que todo está bien.

En la historia anterior, el comentario de Su Santidad hace hincapié en que la armonía religiosa y la tolerancia no dependen de pensar que las creencias de los demás son las mismas que las nuestras, sólo expresadas con palabras diferentes. Más bien, podemos reconocer nuestros puntos de vista diferentes, e incluso debatirlos, y seguirnos respetando mutuamente y llevarnos bien. Somos conscientes de que los caminos de los demás los ayudan a convertirse en mejores personas y podemos regocijarnos de que ellos practiquen la religión que practican porque ese camino, su simbolismo y su estructura les ayudan. Si esas personas trataran de utilizar símbolos budistas, podrían no funcionar para ellos. Si trataran de adoptar puntos de vista budistas, podrían llegar a confundirse.

Cultivando la confianza

Antes de llamarnos a nosotros mismos “budistas”, apegarnos a esa idea y hacer alarde de la superioridad de nuestro camino, tenemos que investigar, “¿Mis puntos de vista en realidad corresponden a lo que el Buda enseñó?” Podemos decir que somos budistas, pero en realidad no sabemos lo que el Buda enseñó o no estamos de acuerdo con eso. Por ejemplo, algunas personas dicen: “Yo soy budista”, pero no quieren escuchar enseñanzas sobre los sutras pronunciadas por el Buda. Sólo quieren recibir bendiciones e iniciaciones de lamas de nivel alto. Creen que alguna fuerza o ser realizado externos les va a tocar la cabeza o a darles agua bendita y en su vida todo va a ir bien. Algunos no están interesados en la liberación o incluso en prepararse para las vidas futuras. ¿Estas personas tienen puntos de vista budistas?

Tenemos que ver dentro de nosotros y observar hasta qué punto estamos entrenando a nuestra mente en los puntos de vista budistas. Este entrenamiento no significa simplemente decir: “Lo que el Buda creía es correcto”, y luego seguir ciegamente lo que otros nos dicen que el Buda dijo. Hacer declaraciones de fidelidad al Buda no es una cualidad de un practicante sincero. Más bien, el Buda quiere que escuchemos las enseñanzas, reflexionemos en ellas, meditemos en ellas y las pongamos en práctica.

A través de reflexionar en su significado, entenderlas y aplicarlas en nuestra mente, vamos a llegar a entender cómo funciona nuestra mente. Por lo tanto, la fe y la confianza en el Buda, el Dharma y la Sangha provienen de examinar las enseñanzas y de la convicción de que muestran un camino viable hacia la iluminación.

Find more on these topics: