Los cuatro grandes votos

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Educación electrónica diciembre 2015, de Buddhism: One Teacher, Many Traditions

Los practicantes del budismo chan (zen) generan la bodhicitta — la mente dedicada a alcanzar la iluminación para beneficiar a todos los demás de la manera más efectiva — reflexionando en los cuatro grandes votos:

Los seres sintientes son incontables; hago el voto de salvarlos.
Las impurezas son inagotables; hago el voto de vencerlas.
Las puertas del Dharma son ilimitadas; hago el voto de cultivarlas.
El camino (bodhi) del Buda es supremo; hago el voto de alcanzarlo.

El cuarto voto es la generación de la bodhicitta. Para actualizarlo, necesitamos el apoyo de los tres primeros. Por lo tanto, el primer gran voto es liberar a todos y cada uno de los innumerables seres sintientes porque sentimos su sufrimiento en el saṃsāra — la existencia cíclica — como nuestro. Esta gran compasión conduce al segundo gran voto, erradicar nuestras incontables impurezas y las de todos los demás cultivando la sabiduría que reconoce la naturaleza última. Esto nos lleva al tercer gran voto, cultivar un sinnúmero de enfoques, realizaciones y medios hábiles.

Los bodhisattvas mantienen estos cuatros votos en su mente, pensamiento tras pensamiento, de modo que no hay un momento en el que no estén presentes. Los bodhisattvas no se sienten intimidados por la vastedad de estos cuatro votos. Sus mentes se enfocan en el despertar completo de todos los seres sintientes, y están dispuestos a hacer todo lo necesario para llevarlo a cabo.

Las gāthas — versos cortos extraídos de los sutras o escritos por grandes maestros — nos guían para entrenar a nuestra mente, impregnan las acciones ordinarias con una motivación de bodhicitta y transforman las acciones neutras en virtud. Éstas también se encuentran en la práctica del “entrenamiento mental” del budismo tibetano. Algunas gāthas del capítulo 11 del Sūtra Avataṃsaka son:

Al dar algo:
Que todos los seres sintientes puedan dejar ir todo con el corazón libre de aferramiento.

Al enfrentar un peligro o dificultad:
Que todos los seres sintientes sean libres y no encuentren obstáculos a donde quiera que vayan.

Al sentarse con la espalda recta:
Que todos los seres sintientes se sienten en el asiento del despertar, con su mente sin apego.

Al transitar por una carretera:
Que todos los seres sintientes recorran el reino puro de la realidad, con su mente sin obstrucciones.

Al usar el inodoro:
Que todos los seres sintientes desechen su apego, enojo y confusión, y que eliminen la conducta destructiva.

De acuerdo con las escrituras budistas chinas, la bodhicitta se cultiva y expande en cinco etapas:

  1. tomando el voto de convertirse en un Buda y liberar a todos los incontables seres sintientes,
  2. participando en muchas prácticas para contrarrestar las aflicciones y avanzar hacia el despertar,
  3. realizando directamente la naturaleza última, que es el despertar real de la bodhicitta,
  4. seguir cultivando la práctica del bodhisattva para ser completa y perfectamente despierto,
  5. alcanzar la suprema bodhicitta fundamental — la budeidad.

Estas cinco etapas con parecidas a los cinco caminos de un bodhisattva como se explican en la tradición tibetana.

En el budismo chan, la tercera etapa se considera una forma de despertar. En ésta uno reconoce la mente pura, la naturaleza búdica que está vacía y es la bodhicitta real. Igual que en el budismo theravāda, el budismo chino utiliza el término “despertar” para aplicarlo a cualquier realización directa y no conceptual de la realidad. Ninguna tradición considera esta primera experiencia como el despertar final; ambas dicen que necesita ser cultivada a través del tiempo para erradicar todos los oscurecimientos para siempre y alcanzar la meta final.

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