La familia y los hijos

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Educación electrónica enero 2015, de Buddhism for Beginners

¿Cómo puede el Dharma ayudar a los niños? ¿Cómo podemos enseñar Dharma a los niños?

La esencia de la enseñanza del Buda es evitar hacer daño a los demás y ayudarles tanto como sea posible. Estos son los valores que tanto los padres budistas como los no budistas quieren inculcar en sus hijos para que puedan vivir en armonía con los demás.

Puesto que los niños aprenden en gran medida a través del ejemplo, la forma más eficaz para que los padres enseñen a sus hijos buenos valores es que los vivan ellos mismos. Por supuesto, ¡esto no siempre es muy fácil! Pero si los padres tratan de practicar bien, sus hijos se beneficiarán directamente de su ejemplo.

Crecer con el budismo en casa ayuda a los niños. Si una familia tiene un altar, los niños pueden mantenerlo ordenado y hacer ofrendas. Un amigo y su hija de tres años se inclinan ante el Buda tres veces cada mañana. Luego, la niña le da al Buda un regalo, algunas frutas o galletas, y el Buda la retribuye con otra ofrenda (generalmente la ofrenda del día anterior). A la niña le encanta este ritual.

A los niños les gusta la música, y las melodías de las plegarias, mantras y cantos budistas pueden sustituir los jingles comerciales y canciones infantiles habituales. Muchos padres le cantan mantras a sus bebés cuando están molestos o con sueño, y los bebés reaccionan positivamente a la suave vibración. En otra familia que conozco, el hijo de cinco años dirige la plegaria cuando ofrecen sus alimentos antes de comer. Estas son formas sencillas pero profundas para que los padres y sus hijos compartan la espiritualidad.

Varias familias budistas podrían reunirse semanal o mensualmente para practicar juntos. En lugar de simplemente llevar a los niños a la escuela dominical y dejar que alguien les enseñe, practicar juntos es una oportunidad para que los padres y sus hijos pasen un rato tranquilo juntos al margen de sus horarios apresurados. También permite que las familias budistas se reúnan y apoyen mutuamente.

Las actividades para niños pequeños podrían incluir cantar canciones budistas, plegarias y mantras, aprender a inclinarse ante el Buda y hacer ofrendas en el altar y hacer una breve meditación en la respiración. Los padres y los niños en edad escolar podrían hacer representaciones juntos, creando una escena en la que todos los personajes piensan en su propia felicidad por encima de la de los demás y luego hacer de nuevo la representación con uno de los personajes pensando en la felicidad de los demás. Estas actividades enseñan a los niños a resolver problemas y les permiten ver los resultados de distintos comportamientos. Las familias también pueden visitar los templos y centros budistas de la comunidad.

Leer libros budistas para niños y ver videos budistas son otras actividades que los padres pueden compartir con sus hijos. Hay un excelente vídeo de caricaturas sobre la vida del Buda y muchos libros de Dharma para niños. Las discusiones informales con los niños pueden ser divertidas e instructivas, y los padres ser pueden sorprender de lo abiertos que sus hijos están a conceptos como el renacimiento, el karma y bondad hacia los animales.

Muchos padres exclaman: “¡Mi hijo no puede estarse quieto!” Mi teoría es que ¡estos niños rara vez han visto a sus padres sentados en paz! Cuando los niños ven a un adulto sentado serenamente, piensan que ellos también pueden hacerlo. A veces, esos momentos en silencio de los padres pueden compartirlos con sus hijos. Por ejemplo, un niño puede sentarse en el regazo de alguno de sus padres, mientras éste recita mantras. Otras veces, los padres pueden no querer que los molesten mientras meditan, y los niños aprenden a respetar el deseo de sus padres de tener unos momentos de tranquilidad.

Los grupos de discusión funcionan bien para los adolescentes. Un adulto puede facilitar una discusión sobre la amistad u otros temas de interés para los adolescentes. La belleza del budismo es que sus principios se pueden aplicar a todos los aspectos de la vida. Cuantos más vean los hijos la importancia de los valores éticos y la bondad amorosa en su vida, más los van a valorar.

¿Y qué pasa si nuestros niños no están interesados en el budismo? ¿Debemos permitir que vayan a la iglesia con sus amigos?

Nadie debe ser forzado a seguir una religión. Si los niños no están interesados en el budismo, hay que dejarlos. Pueden aprender a ser una persona bondadosa observando las actitudes y acciones de sus padres.

Los compañeros de clase son propensos a invitar a sus amigos a ir a la iglesia con ellos. Debido a que vivimos en una sociedad multicultural y multirreligiosa, es útil que los niños aprendan sobre otras tradiciones asistiendo a la iglesia o al templo de sus amigos. Cuando lo hacen, hay que prepararlos hablando con ellos sobre el hecho de que las personas tienen diferentes creencias y es por eso que el respeto y la tolerancia mutuos son importantes. Nuestros niños también pueden invitar a sus compañeros de clase a un centro de Dharma o a actividades budistas, promoviendo así el aprendizaje y respeto mutuos.

¿Cómo podemos iniciar a los niños en la meditación?

A los niños suele darles curiosidad cuando ven a sus padres hacer su práctica de meditación diaria. Esta puede ser una oportunidad para enseñarles una sencilla meditación en la respiración. Los niños disfrutan sentarse en silencio junto a sus padres durante unos cinco o diez minutos. Cuando su capacidad de atención decae, pueden levantarse en silencio e ir a otra habitación mientras sus padres continúan meditando. Si a los padres les molesta mucho esto, entonces pueden hacer su práctica diaria en privado y meditar junto a sus hijos en otro momento.

Los niños también pueden aprender meditaciones de visualización. A la mayoría de los niños les encanta fingir y pueden imaginar cosas con facilidad. Los padres pueden enseñar a sus hijos a imaginar al Buda hecho de luz. Luego, mientras irradia luz del Buda hacia ellos y todos los seres que los rodean, pueden entonar el mantra del Buda. Si un niño tiene a un familiar, amigo o mascota enfermo, o si un amigo tiene problemas, el niño puede visualizar a esa persona en concreto e imaginar que el Buda le envía luz. De esa manera, se incrementa la compasión de los niños y sienten que pueden participar en ayudar a aquellos que le importan.

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