La existencia de las Tres Joyas

Educación electrónica diciembre 2014, de Buddhism: One Teacher, Many Traditions

En los sutras en pali y sánscrito, el Buda dijo que todo el que ve la naturaleza interdependiente de los fenómenos ve el Dharma, y el que se ve el Dharma ve al Tathagata. Nāgārjuna explicó que la clave para verificar la existencia de las Tres Joyas es entender la naturaleza interdependiente de los fenómenos.

Al llevar a cabo un examen, podemos encontrar que las personas y fenómenos son dependientes. Son tres los aspectos de la dependencia:

  1. Las cosas condicionadas dependen de sus causas y condiciones, un brote surge de una semilla, y nuestras experiencias dependen de nuestras acciones previas o karma.
  2. Todos los fenómenos, tanto los impermanentes como los permanentes, dependen de sus partes constituyentes. Nuestro cuerpo está hecho de piezas tales como brazos, piernas y órganos internos, y éstos están hechos de otras partes. Nuestra mente se compone de una secuencia de pequeños momentos mentales que forman su continuo.
  3. En el nivel más sutil, todos los fenómenos dependen de la mente que los concibe y designa. Sobre la base de dos brazos, dos piernas, un torso, una cabeza, y así sucesivamente, una mente concibe y designa “cuerpo”. En dependencia de la colección de un cuerpo y una mente, imputamos “persona”.

La ignorancia, la raíz del samsara, comprende a todas las personas y fenómenos como si tuvieran un “yo” -una esencia inherente e independiente no relacionada con ningún otro elemento como causas y condiciones, partes y la mente que los concibe y designa. Debido a que todas las personas y los fenómenos existen en dependencia de otros factores, están vacíos de una existencia independiente o inherente. Por lo tanto, la ignorancia es una mente errónea, ya que carece de una base válida.

La sabiduría, por el contrario, es una mente fiable, ya que aprehende la realidad; se da cuenta de que todas las personas y los fenómenos están vacíos de una existencia inherente porque existen en dependencia de otros factores. La aprehensión de la realidad de la sabiduría puede vencer la ignorancia, y con la meditación repetida, la sabiduría puede erradicar por completo la ignorancia de nuestro continuo mental, haciendo posible la liberación.

De esta manera, el conocimiento del surgimiento dependiente nos ayuda a comprender las cuatro verdades que forman el marco básico de las enseñanzas del Buda. La ignorancia que percibe la realidad de una manera errónea, da lugar a aflicciones que crean karma y conducen a duḥkha. Ésta es la verdad de duḥkha y la verdad de su origen, las dos primeras verdades de los aryas. Entender el surgimiento dependiente también nos permite entender el vacío y la ausencia de una identidad sólida: las personas y otros fenómenos están vacíos de una existencia independiente, ya que son dependientes.

El vacío y el surgimiento dependiente se pueden establecer a través del razonamiento y pueden experimentarse directamente. La sabiduría que comprende la vacuidad es la cuarta verdad, el verdadero camino, que contrarresta la ignorancia, las visiones erróneas y las aflicciones originadas en una idea errónea de la realidad. De esta manera, podemos actualizar un estado en el que se han eliminado toda la ignorancia y las aflicciones. Este es el nirvana, la verdadera cesación, la tercera verdad.

Por lo tanto, las cuatro verdades de los aryas existen. Las últimas dos de las cuatro verdades, cesaciones verdaderas y caminos verdaderos, son la Joya del Dharma. Las personas que han actualizado al menos algunos de estos caminos y cesaciones en su continuo son la Joya de la Sangha. Cuando progresan hasta el punto en que todas las aflicciones y oscurecimientos han sido eliminados y todos los caminos y cualidades han sido llevados a la perfección, se convierten en la Joya del Buda. Entonces, partiendo del hecho de que todos los fenómenos están vacíos de una existencia independiente, de que surgen en dependencia de otros factores, podemos probar la existencia de las Tres Joyas. Por esta razón, el Buda dijo que los que ven la interdependencia ven el Dharma, y los que ven el Dharma ven al Tathagata.

Entender esto incrementa nuestra fe en las Tres Joyas, porque entendemos la posibilidad del desarrollo mental que conduce a actualizar las Tres Joyas. De esta manera, la comprensión de las cuatro verdades nos da la confianza de que no sólo podemos confiar en las Tres Joyas como guías espirituales que nos conducen al despertar completo, sino que nosotros mismos también podemos convertirnos en las Tres Joyas.

El orden histórico de la existencia de las Tres Joyas y su orden de generación para los practicantes individuales difieren. Históricamente, el Buda apareció primero. Luego dio las enseñanzas del Dharma. Sobre la base de la práctica de éstos, las personas obtuvieron realizaciones. Los discípulos que poseen realizaciones son los aryas, la Sangha.

Un practicante individual primero logra la Joya del Dharma cultivando un camino verdadero y logrando la verdadera cesación. De este modo, se convierte en la Joya de la Sangha. Al mejorar aún más la Joya del Dharma en su mente hasta estar completamente despierto, se convierte en la joya del Buda.

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