Ausencia de un yo inherente

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Educación electrónica agosto 2014, de Buddhism for Beginners

¿Acaso la “ausencia de un yo inherente” y la “vacuidad” tienen el mismo significado? ¿Cuál es el beneficio de entender la ausencia de un yo inherente o la vacuidad?

En general, estos dos términos son sinónimos, aunque en el estudio de la filosofía a profundidad hay diferencias entre ellos. Al entender la vacuidad, podremos limpiar nuestra mente de todas las impurezas y oscurecimientos.

En este momento, nuestra mente está oscurecida por la ignorancia: la forma en que percibimos y entendemos cómo existimos nosotros mismos y otros fenómenos no es la forma en la que realmente existen. Es similar a las personas que usan lentes de sol todo el tiempo. Todo lo que ven se ve oscuro y ellos piensan que así son las cosas. De hecho, si se quitaran los lentes de sol, se darían cuenta que las cosas existen de una manera diferente.

Otra analogía para la visión de la ignorancia es una persona que ve una película y piensa que las personas que aparecen en pantalla son reales. Los espectadores llegan a ponerse muy emotivos y se involucran mucho en el destino de los personajes. Se apegan al héroe y son antagónicos hacia los personajes que lo amenazan. El público incluso puede llorar, temblar o saltar en su asiento cuando dañan al héroe. De hecho, estas reacciones son desproporcionadas, ya que no hay personas reales en la pantalla en absoluto. Se trata sólo proyecciones, que dependen de causas y condiciones, tales como la película, el proyector de cine y la pantalla.

Entender la vacuidad es equivalente a comprender que la película está vacía de gente real. Sin embargo, la apariencia de los personajes existe, en dependencia de la película, los actores, la pantalla, etc. Si entendemos esto, aún podremos disfrutar de la película, pero sin tener altibajos emocionales cuando el héroe experimenta ciertos eventos.

Al generar la sabiduría que comprende la vacuidad directamente, vamos a percibir la forma en que nosotros y otros fenómenos existimos: están vacíos de nuestras proyecciones fantasiosas sobre ellos, especialmente la proyección de la existencia inherente. Al tener esta sabiduría que comprende la realidad, gradualmente nos liberaremos de las ataduras de la ignorancia que malinterpreta la realidad.

Al familiarizar a nuestra mente con la vacuidad, gradualmente vamos a eliminar de nuestro continuo mental toda la ignorancia, el enojo, el apego, el orgullo, los celos y otras actitudes perturbadoras y emociones negativas. Al hacer esto, vamos a dejar de crear acciones destructivas motivadas por ellos. Liberados de la influencia de la ignorancia, de las emociones negativas y las acciones motivadas por ellos, vamos a liberarnos de las causas de nuestros problemas y, por lo tanto, los problemas también cesarán. En otras palabras, la sabiduría que comprende la vacuidad es el verdadero camino a la felicidad.

Si todos los fenómenos carecen de un yo o están vacíos, ¿eso significa que nada existe?

No, los fenómenos y personas siguen existiendo. Después de todo, ¡yo sigo aquí escribiendo y tú todavía estás leyendo! El vacío no es lo mismo que el nihilismo. Más bien, la gente y los fenómenos están vacíos de nuestras proyecciones fantasiosas sobre ellos. Carecen de lo que nuestras concepciones erróneas les atribuyen. No existen de la manera en la que se nos presentan en este momento, pero existen. Es decir, no existen de forma independiente, pero existen de forma dependiente. Por ejemplo, alguien con lentes de sol ve los árboles oscuros. No hay árboles oscuros, pero no podemos decir que no hay árboles en absoluto. Los árboles existen: simplemente no existen en la forma en la que aparecen ante la persona con lentes de sol.

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