El entrenamiento en la paciencia

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Educación electrónica marzo 2013, de Working with Anger

El Buda describió diversas técnicas para trabajar con el enojo mediante el desarrollo de la paciencia. Muchas de éstas se encuentran en Una Guía para la forma de vida del bodisatva, escrita por el gran sabio de la India Shantideva, así como en el lojong o enseñanzas de la transformación mental del budismo tibetano.

La estrategia general para trabajar con el enojo, es primero aprender y entender correctamente las técnicas, que a menudo implican replantear una situación para que la veamos desde una nueva perspectiva. Luego comenzamos a practicarlas en el sereno ambiente de una sesión de meditación o durante nuestro tiempo de reflexión. Esto familiariza a nuestra mente con un repertorio de formas alternativas de ver situaciones que antes nos hacían enojar e incrementa nuestra confianza en ellas.

Es importante entrenarnos en estas técnicas cuando no estamos enojados o en una situación tensa. Del mismo modo que conducimos alrededor de un estacionamiento vacío cuando estamos aprendiendo a manejar para acostumbrarnos al acelerador, los frenos y el volante antes de entrar en una carretera, así también comenzamos la práctica de la paciencia en un entorno tranquilo, no en una situación conflictiva.

Mientras permanecemos sentados en silencio, primero recordamos una situación en la que estábamos llenos de enojo o un evento que trae consigo sentimientos de dolor u hostilidad. Luego le aplicamos las técnicas. Por ejemplo, podemos volver a repasar un video mental de un acontecimiento, pero practicamos pensar en dicho acontecimiento de manera diferente. Al ver la situación desde una nueva perspectiva durante la meditación, podemos reducir nuestro enojo y luego visualizarnos respondiendo a otras personas de una manera diferente. Este tipo de práctica no sólo nos ayuda a disolver el dolor y el rencor del pasado, sino que también nos familiariza con técnicas que podemos aplicar en situaciones similares en el futuro.

Una clave para aplicar estas técnicas es centrarnos en nuestra actitud mental y emociones, no en lo que debemos decir o hacer. En nuestra cultura americana “arregla todo”, es muy fácil que cuando tenemos un conflicto pensemos: “¿Qué debo hacer?” Instantáneamente queremos solucionar el problema cambiando los factores de la situación externa. Esta tendencia viene de la visión arraigada de que el problema existe “afuera”, independiente de nosotros. Sin embargo, dado que el problema comienza con la forma en la que nuestra mente interpreta y reacciona ante la situación, la solución también inicia en el interior de nuestra mente.

Por lo tanto, en lugar de dar vueltas en círculos tratando de decidir qué hacer, de momento debemos dejar de lado la urgencia por solucionar el problema y centrarnos en transformar nuestras emociones y actitudes. Una vez hecho esto, no es tan difícil decidir qué decir o hacer.

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