Los cuatro inconmensurables

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Educación electrónica junio 2015, de Buddhism: One Teacher, Many Traditions

Los cuatro inconmensurables o “estados ilimitados”—amor, compasión, alegría y ecuanimidad—son ampliamente enseñados y practicados en las tradiciones Pāli y Sánscrita. En muchos suttas Pāli se habla de los cuatro inconmensurables*, y el Visuddhimagga (Vism)—El camino de la purificación de Buddhaghosa—dedica un capítulo completo a esta práctica.

Practicando en la tradición Pāli

Practicar los cuatro inconmensurables enriquece nuestra relación con los demás. El amor tiene el aspecto de la cordialidad hacia los seres sintientes y les desea que estén bien y felices. Esta debería de ser nuestra actitud básica hacia los seres vivos.

Al ver el sufrimiento de los seres sintientes, respondemos con compasión, abandonando así el miedo y la repugnancia, y hacemos lo que podemos para ayudarlos. Cuando somos testigos de su felicidad, éxito, virtud y buenas cualidades, nuestra respuesta es la alegría, lo contrario de los celos. Si nuestro propósito de contribuir con el bienestar de los demás es reconocido o los demás no son receptivos a nuestra ayuda, permanecemos en equilibrio y ecuánimes.

El amor “tiene el aspecto de la cordialidad… su causa inmediata es ver a los demás como seres que merecen ser amados. Cuando tiene éxito, se elimina la malicia. Cuando falla, degenera en un deseo afectuoso egoísta (Vism 9:93). Este último es la aflicción del apego que se aferra, al que a menudo se llama “amor” en la sociedad.

El amor genuino se extiende tanto a los que nos tratan bien como a los que no lo hacen. Es firme y no oscila según nuestro estado de ánimo o el trato que recibimos de los demás. Está dispuesto a ayudar pero no obliga a los demás a cumplir nuestros deseos.

Combinar el amor con el entendimiento del no-yo, destruye cualquier sentido de posesión. Este amor sabe que en última instancia no hay poseedor o persona que poseer, no hay una persona sustancialmente existente a la cual dar o de quien recibir. El amor más elevado le desea a los seres que tengan la felicidad más elevada, nibbāna*.

La compasión “tiene el aspecto de aliviar el sufrimiento… Su causa inmediata es ver la impotencia en aquellos que se encuentran abrumados por el sufrimiento. Cuando tiene éxito, disminuye la crueldad. Cuando falla, produce angustia personal” (Vism 9:94).

La compasión nos permite ver el sufrimiento en todas sus tortuosas variedades sin sucumbir a la desesperación. Nos motiva a acercarnos a los demás directa o indirectamente, para aliviar su sufrimiento. La compasión no favorece a algunos y excluye a otros: no se limita a quienes están experimentando sufrimiento obvio. No culpa a los demás por su sufrimiento, sino que se da cuenta de que finalmente ese sufrimiento proviene de la ignorancia.

La alegría se deleita por la felicidad y buena fortuna de los demás y se opone a los celos. Meditar en la alegría nos permite ver la bondad que hay en el mundo. La alegría “se caracteriza por llevar alegría… Su causa inmediata es ver el éxito de los seres. Cuando tiene éxito, disminuye los celos y el desinterés. Cuando falla, produce sobreexcitación” (Vism 9:95).

La ecuanimidad es una mente equilibrada que permanece tranquila sin importar con que se encuentre. No es la indiferencia apática que construye muros para protegerse del dolor. La ecuanimidad permite que nuestra práctica espiritual se mantenga en la dirección correcta sin que sea sacudida por la excitación o las emociones intensas. Al no aferrarse a nada, la ecuanimidad da espacio para apreciarlo todo.

La ecuanimidad se caracteriza por promover el aspecto del balance hacia los seres. Su causa inmediata es reconocer la propiedad del kamma*, por tanto: ‘Los seres son dueños de su kamma…” Cuando tiene éxito, hace que el enojo y el apego disminuyan. Cuando falla, produce una ecuanimidad ignorante”. (Vism 9:96).

Entender el kamma engendra ecuanimidad. Las personas se encuentran con los resultados causados por sus propias acciones. Entender que no hay un yo o mío libera el aferramiento y otras aflicciones, permitiendo que la ecuanimidad surja.

El esfuerzo gozoso es crucial a la hora de comenzar a practicar los cuatro inconmensurables. Domar todos los obstáculos mediante la aplicación de sus antídotos es importante a la mitad, mientras la práctica sigue adelante. La absorción meditativa es esencial al final.

* Este libro utiliza la ortografía Pāli para los términos (por ejemplo sutta para sutra nibbāna para nirvana, kamma para karma) cuando se refiere a enseñanzas de la tradición Pāli.

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