La bondad de los demás

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Educación electrónica diciembre 2013, de Living with an Open Heart: Cultivating Compassion in Everyday Life

En nuestra vida cotidiana, a menudo no somos conscientes de lo mucho que dependemos de otros para mantenernos con vida, y como resultado, solemos dar por sentados su amabilidad y esfuerzos.

Cuando hacemos una pausa y consideramos que todos dependemos unos de otros, nos damos cuenta de que todo lo que tenemos, todo lo que sabemos y todo lo que somos capaces de hacer se ha producido debido a la bondad de los demás. No somos los individuos independientes que se hicieron por-su-propio-esfuerzo sin ayuda de los demás como a veces nos enorgullecemos de ser.

Piensa en lo que comiste en el almuerzo. ¿De dónde vino? Algunas personas lo cultivaron, otras lo cosecharon, otra lo transportó y algunas otras lo empacaron. Luego están las personas que lo pusieron en las estanterías de las tiendas, la persona de la caja y la que lo cocinó. Sin los esfuerzos de todas estas personas no tendrías ni un bocado de comida para llevarte a la boca.

Ustedes pueden decir: “Pero compré la comida con mi dinero.” Eso es cierto, pero ¿de dónde provino el dinero? Alguien te lo dio. Incluso si trabajaste para conseguirlo, sigues dependiendo de la persona que te contrató, de los clientes de la empresa para la que trabajas, de la gente del departamento de contabilidad que emitió tu cheque, de la gente del banco y muchas otras personas más.

“Pero ellos no hacen esto especialmente para . Ellos trabajan para ganarse la vida”, puedes protestar. Pero la motivación de los demás para hacer su trabajo no es importante en este momento. El resultado final es que si no hacen lo que están haciendo, tendrías hambre. Comes gracias a su arduo trabajo y esfuerzos. ¡Por supuesto que eso los hace bondadosos!

Mira a tu alrededor y elige un artículo, una silla, un libro, una cuchara, lo que sea. Después, piensa en todas las personas gracias a las que lo tienes. Esto incluye no sólo a las personas directamente involucradas en su producción, sino también a la gente que diseñó e hizo la maquinaria utilizada para producirlo. Luego considera a los mineros que extrajeron las materias primas y la gente de las fábricas que las procesó de forma que se pudieran convertir en la maquinaria que luego produjo el artículo que elegiste.

Si tenemos en cuenta todas las cosas que usamos cada día, gracias a las cuales podemos mantenernos con vida, el número de personas y animales que participan en ello acaba siendo incontable.

De vez en cuando uno de los maestros de Chodron, Zopa Rinpoché, regresa a su tierra nativa en las montañas del Himalaya en Nepal. Como es costumbre allí, los aldeanos vienen a visitarlo y a menudo traen una bolsa de papas como ofrenda, la papa es el alimento básico de la zona. Rinpoché dijo una vez que cuando contempló todo lo que los aldeanos habían hecho para que el tuviera una sola de las papas, se sintió abrumado por su bondad. La única forma en que podía comerla, nos dijo, era si generaba compasión y se comprometía a utilizar su vida para beneficiar a todos los seres.

Si lo pensamos, la red de relaciones interdependientes que nos conectan a todos los seres vivos es enorme, y nosotros somos capaces de vivir precisamente a causa de sus esfuerzos y bondad. Si contemplamos esto con detenimiento, nunca nos sentiremos distanciados de los demás.

Si contemplamos esto, con el tiempo nos llevará a reconocer que hemos sido los receptores de una enorme bondad desde el día en que nacimos hasta ahora. Si nos abrimos a esta realidad, nuestra gratitud y sentimiento de cercanía con los demás se incrementará y permanecerá constante, en vez de saltar del amor al odio cada vez que pensamos que están haciendo algo “mal”. Esto establece una base sólida para generar amor y compasión.

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