La compasión, un antídoto contra la depresión

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Dirigir nuestra atención hacia otros seres se convierte en un fuerte antídoto contra la depresión.

Los distintos tipos de depresión tienen diferentes causas. Generar compasión nos puede beneficiar en mayor o menor medida, dependiendo de las causas y la gravedad de la depresión. Las sugerencias que se presentan a continuación son adecuadas para una persona con depresión leve. Alguien que sufre de depresión clínica o depresión debida a un desequilibrio químico en el cerebro necesitará otro tipo de tratamiento.

Al igual que con la baja autoestima, cuando sufrimos de depresión la mente tiende a centrarse de forma negativa y poco realista en el YO, aunque en la vida no todo se trata de MI, la mente deprimida siente que es así: “Yo no soy digno de ser amado”. “Estoy desesperado”. “No puedo hacer nada bien”.

Aunque la depresión parezca un sentimiento, si observamos con más atención, por lo general hay una serie de pensamientos de autocrítica. Perdemos nuestra energía, nos deprimimos y luego, para colmo, ¡nos enojamos con nosotros mismos porque estamos deprimidos!

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Las personas que cuidan a alguien o algo fuera de sí mismos, tienen más energía para la vida y tienden a sufrir menos depresión. (Foto por Louisa Billeter)

Estudios han demostrado que las personas que cuidan a alguien o algo fuera de sí mismos, tienen más energía para la vida y tienden a sufrir menos depresión. Por ejemplo, las personas mayores que cuidan plantas son más felices que aquellas que no lo hacen. El cuidado de plantas o animales domésticos levanta el ánimo porque pensamos: “Este ser depende de mí. Soy útil y necesario porque mis acciones tienen un efecto positivo en mi entorno y los que viven en él. Mi vida tiene significado y propósito: Puedo proteger y promover la vida”. De manera similar, se ha encontrado que las personas que tienen mascotas sufren menos de la soledad asociada a la depresión. Sus mascotas dependen de ellos y les expresan afecto. Es difícil resistirse a la simpatía de un perrito o un gatito.

Cuando estamos deprimidos, una de las últimas cosas que quisiéramos hacer es ayudar a otra persona. Simplemente no tenemos la energía o la disposición. En su lugar nos gustaría que alguien nos ayudara o que simplemente nos dejaran solos. Pero si queremos salir de nuestra depresión, necesitamos ampliar nuestro horizonte mental realizando actividades que nos animen a sentir afecto y preocupación por los demás. Estas emociones a su vez nos ayudan a sentirnos bien con nosotros mismos.

Por experiencia puedo decirte que la depresión tocó a mi puerta cuando estudiaba en la universidad y esta disminuyó significativamente cuando empecé a hacer trabajo voluntario en mi comunidad local dando clases particulares de lectura a una niña.

No solo he experimentado la depresión sino también he visto como otros que ha sufrido esta emoción se han librado de ella. Por ejemplo, esta el caso de una amiga mía que realmente floreció y salió adelante de su depresión cuando se involucró en el trabajo social que realizamos en cárceles con internos, esta es una actividad que llevamos acabo en la Abadía Sravasti. Y siguen más ejemplos; otra amiga llamada Sarah, adoptó un pequeño perro justo antes de que la diagnosticaran con cáncer de mama. El perro se sentaba en su regazo durante la quimioterapia y la seguía a todas partes. Sarah, a su vez, se preocupaba por el pequeño perro con mucho cariño. Estoy segura de que el amor que Sarah y su fiel compañero fue un factor importante que contribuyó para su recuperación. Cuando estamos conectados emocionalmente con los demás y participamos activamente en hacer algo por ellos nos sentimos mejor. En definitiva, hacer algo por los demás mejora nuestro estado de ánimo.

Reflexión: Cultivar una relación afectiva

¿Te gustaría tener una relación afectiva con otra persona, un animal o incluso una planta?

Piensa qué puedes hacer para que esto suceda, por ejemplo, tal vez te gustaría ser voluntario en una escuela, en un centro trabajando con personas vulnerables o en un refugio para animales, una búsqueda rápida por internet te puede mostrar oportunidades de voluntariado en la zona en la que vives.

Y si se ajusta a tu estilo de vida y deseos, puedes adoptar a un animal doméstico, cuidar de un vecino de edad avanzada o entrenar al equipo deportivo de la escuela local. Puedes conseguir una planta o sembrar un jardín. Ponte en situaciones en las que tienes la oportunidad de nutrir, para que realmente te conectes con la parte de ti que se deleita en ayudar a los demás.

En Ingles: Compassion as an antidote to depression

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