La importancia de las decisiones que tomamos en la vida

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En el mundo de hoy hay millones de personas, yo soy una de ellas, que en este momento están encarceladas en instituciones para menores, cárceles y prisiones. La mayoría somos culpables de violar la ley, algunos más de una vez. Nuestras acciones nocivas hacia las demás personas nos llevaron a ser encarcelados.

¿Cómo llegamos aquí?

Los motivos por los que cada uno de nosotros llegó a un punto de su vida en el que se permitió cometer un crimen son diversos. Algunos venimos de un hogar roto o fuimos abusados de alguna manera, o vivimos en la pobreza. El uso de drogas o alcohol pudo haber sido un factor también, o tal vez fuimos vencidos por la codicia.

Puedo ver mi propio pasado y darme cuenta de que todas estas cosas eran parte de mi vida cuando estaba creciendo. ¿Por qué será que algunas personas que viven circunstancias similares no salen y llevan a cabo acciones dañinas contra los demás, sino que son capaces de vivir la vida de una manera significativa? Tengo cuatro hermanos que crecieron en la misma casa que yo, pero nunca han tenido problemas con la ley y todos viven una vida responsable.

Tomar responsabilidad de nuestros actos.

A signage with the name Choice.

Podemos ser el cambio que elegimos ser. (Photo by pdxdiver)

Creo que todo se reduce a las elecciones que cada uno hacemos como individuos. Nadie me obligó a llevar a cabo los crímenes que cometí. Elejí hacer lo que hice. Al no detenerme a pensar en el daño que estaba causando a otras personas, permití que mi propia ignorancia, enojo y codicia anularan cualquier sentimiento de empatía o compasión que de otro modo habría sentido y no hubiera quedado atrapado en mis propios deseos egoístas.

Cuando seguimos tomando decisiones imprudentes y tontas en nuestra vida, estos comportamientos pueden arraigarse en nuestro carácter y empezamos a pensar que esa persona es quien realmente somos, ya sea un ladrón, un ratero, un ladrón de bancos, un delincuente sexual o un asesino. Sin embargo, la realidad es que eso no es lo que somos.

Sí, pudimos haber hecho estas acciones dañinas, pero no necesitamos permanecer atrapados en la creencia de que no podemos cambiar nuestros comportamientos. Pensar en nosotros en términos de los crímenes que hemos cometido, sólo contribuye a reforzar las conductas negativas que mostramos en el pasado. En mi caso, tuve que hacer un alto y dar una mirada honesta a la forma en la que había vivido mi vida. Reconocer y admitir nuestras acciones dañinas, incluso hacia nosotros mismos, puede ser difícil y por momentos dar miedo. Nuestro ego tratará de ponerse en el camino, es posible que deseemos entrar en un estado de negación o minimizar nuestras acciones negativas hacia los demás.

Poder ser honestos acerca de nuestros propios pensamientos, sentimientos y acciones, es un enorme paso hacia adelante. No tener que seguir ocultando o inventando mentiras sobre nuestros comportamientos negativos es muy liberador. Estamos abriendo la puerta a tener un nuevo comienzo en nuestra vida.

No todos en la vida “nos traen entre ceja y ceja”. Tenemos que empezar a poner nuestra confianza en las personas que realmente se preocupan por nuestro bienestar. He encontrado a esas personas dentro de mi familia y en la comunidad budista. En este mundo hay muchas personas que se interesan, sólo tenemos que llegar a ellas y hacerles saber de alguna manera que necesitamos su ayuda. Creo que a todos se nos presentan oportunidades de que nos sucedan cosas positivas.

Tenemos que tener la paciencia de esperar y trabajar por estas oportunidades. Mientras sigamos creando karma positivo al no realizar acciones dañinas y al hacer todo lo posible para ser de beneficio para todos los seres sintientes llevando a cabo acciones virtuosas, entonces estaremos viviendo nuestra vida de la manera en la que estamos destinados a hacerlo.

Los reclusos provienen de todos los ámbitos de la vida, no todos son “criminales de carrera”. Muchos de nosotros hemos formado familias, tenido empleos legítimos y sueños de un futuro mejor. En algún punto del camino cometimos errores, algunos más grandes que otros. Permitimos que la tentación superara nuestra mente racional o dejamos de controlar nuestro enojo.

Una herramienta útil para solucionar las cosas

A través de la meditación y la atención plena, podemos aprender a reconocer los pensamientos y sentimientos por lo que son, sólo pensamientos y sentimientos. El hecho de que surjan no significa que tenemos que reaccionar a ellos. Al desacelerar nuestra mente y no reaccionar con enojo o miedo, podemos aprender a tomarnos un momento para responder de manera adecuada, que a la vez sea de beneficio para nosotros y cualquier otra persona que esté involucrada en la situación. Podemos dejar de lado cualquier pensamiento de venganza, enojo inútil o santurronería y pensar más claramente y con compasión.

Toma tiempo desarrollar la atención plena. Reconocer que todas las personas quieren ser felices y nadie desea sufrir, me ayudo a ver a todos con una nueva luz. Incluso aquí en la cárcel, todo el mundo quiere ser feliz y pasar su tiempo aquí sin tener que vivir con el temor de ser lastimado por alguien más.

Sería bueno para nosotros sentirnos de esta misma manera afuera, en el mundo libre, dándonos cuenta de que nadie desea el sufrimiento en su vida. Hoy leí una cita de una mujer llamada “Peregrina de la Paz”, quien declaró: “Cuando encuentras paz dentro de ti, te convierte en el tipo de persona que puede vivir en paz con los demás”. Hago plegarias para que algún día todos encontremos paz dentro de nosotros mismos.

Los pensamientos y las emociones van y vienen. Tenemos que verlos y determinar si son de beneficio para nosotros, para que llevemos una vida saludable, tanto física como mentalmente. Nosotros podemos preguntarnos: “¿Lo que estoy pensando es verdad?” y “¿Lo que estoy sintiendo es beneficioso?” Si no es verdadero ni beneficioso, entonces tenemos que detener los pensamientos y sentimientos negativos y aplicar antídotos mentales positivos, como la compasión hacia los demás y nosotros mismos, o ponernos en una situación o entorno más positivos y buscar a otros para pedir ayuda. Podemos ser el cambio que elegimos ser.

Versión Inglés: The choices we make

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