Reflexionando en la preciada vida humana

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Jonathan Owen ha estado estudiando el libro de Gueshe Jampa Tegchok Transformando la Adversidad en Alegría y Valor y escribió algunas de sus reflexiones sobre el Capítulo 2 que habla de nuestra preciosa vida humana, su significado y propósito y de lo poco común que es contar con las condiciones que tenemos ahora.

Este tema de la preciosa vida humana siempre me ha resultado interesante. He tratado de meditar en él desde hace varios meses, pero sigo atorado en el aferramiento a los placeres de los sentidos, el sueño y la comida. Tal vez he estado haciendo algo mal. De cualquier modo, seguro que será de utilidad reflexionar en eso.

Pensar en esta vida como si fuera un gran barco que me puede transportar a través del samsara es una imagen muy inspiradora. Tal vez podría ser como un cohete espacial, porque tenemos que propulsarlo con un gran esfuerzo para que llegue a la liberación.

Una mujer sentada en la cima de la duna más alta, al atardecer.

Lo tomo demasiado por sentado, especialmente la libertad de las tierras fronterizas y los tiempos sin Buda. (Foto por rbanicsgroup)

Pensar en las libertades justamente me produce una sensación de libertad y también una intensa pena por los seres que se encuentran en los estados desafortunados. No tengo ni idea de cómo será la vida en los reinos inferiores, pero me puedo imaginar lo suficiente como para darme cuenta de que no es agradable y que la mayoría de las cualidades de la mente sobre las que etiqueto al “Yo” están ausentes por completo. Me asusta pensar en no contar con la habilidad para contemplar el Dharma, pero hace apenas diez años no la tenía. Cuando veo a nuestra gatita Karuna, esta contemplación se vuelve más vívida. Se la pasa buscando objetos de placer, con la mente siempre alborotada, sin ningún espacio para el reposo. ¡Este no es un estado al que quisiera volver!

Ahora cuento con esta increíble libertad. Por lo general la doy por sentada, en particular la libertad de los lugares periféricos y la de los tiempos en los que no ha aparecido un Buda. Me resulta más fácil considerar la posibilidad de ser ciego o de tener autismo o de ser una persona que apoya el castigo capital y ama la cacería, que estar en un lugar en el que no hay Dharma o en un tiempo en el que no hay un Buda… pero, por supuesto, en la gran mayoría de los lugares de este planeta y de los periodos de tiempo desde que el planeta se desarrolló, no ha habido Dharma o un Buda. ¡Caramba! Entonces con esta libertad también viene la responsabilidad de utilizarla con sensatez.

Esto también es aplicable a las fortunas. En ocasiones veo que mi mente se encuentra un poco afligida, es algún tipo de anhelo por la distracción y el placer, e imagino que tiro por la ventana toda mi inclinación por el Dharma a cambio de un poco de helado o un beso. Entonces tengo que hacer plegarias muy poderosas para que nunca me aleje de este camino en ninguna vida, y me alegra que hagamos esto durante la salmodia de la ofrenda de comida.

En ocasiones también me maravillo ¡Por todo el tiempo que las enseñanzas del Buda han estado por aquí! Esto es muy inspirador y estar en la Abadía me ayuda a ver todo el esfuerzo que se requiere para que el Dharma tenga continuidad a través del tiempo. Estoy motivado para actualizar el Dharma en mi mismo de manera que pueda ayudar con esto. Me sorprende todo el mérito que tuvieron que crear los seres para que surgieran todas estas apariencias de monasterios y centros de entrenamiento y editores e instituciones… Incluso la imagen del Buda, que es conocida por la gente de todo el mundo y es un símbolo unánime de paz (Bueno, tal vez no en todas partes), ha llegado hasta nuestros tiempos.

Para alguien como yo, que siempre trataba de encontrar los puntos en común y de síntesis entre las tradiciones espirituales, es interesante después de haber practicado y aprendido el Dharma durante un corto periodo de tiempo, poder ver sus cualidades únicas. No es sencillo para los seres tomar consciencia de nuestra mente, pero el Buda mostró con una gran simplicidad cómo lo podemos hacer. Tener algo de fe y conexión con esto es algo poco común. Siento una gran alegría por tenerlo.

Pensar en que cuento con todas las condiciones de soporte para poder practicar es la meditación suprema en la bondad de los demás. En realidad no logro entender cómo sucede esto. Es como si alguien tomara la decisión de practicar Dharma y ¡Pum!, ahí lo tienes. Creo que no es broma cuando se habla de lo grande que es el mérito que se ha creado a partir de diversas prácticas y contemplaciones. Pero también es algo que es difícil no dar por sentado. En el Kalachakra conocí a Ven. Tsunma-la de Kurukulla, ella me dijo, “¡No des por hecho que Ven. Chodron siempre va a estar ahí!” Así es que estoy trabajando en esto, paso a paso, tratando de mejorar mi práctica sobre las prácticas de largo alcance, para retribuir la bondad de los seres y para hacer que todos los esfuerzos de mis maestros valgan la pena.

En ocasiones también me maravillo, “¡Caramba! ¡Apareció un Buda!” Miro a todas esas personas que tienen puntos de vista reduccionistas y al parecer el concepto de un Buda ni siquiera tiene sentido para alguien que piensa que la mente es solamente un “Epifenómeno” resultante de cierta actividad eléctrica (el fantasma en la máquina, como suelen decir). Pero cuando contemplo con detenimiento este precioso nacimiento humano, es la cosa más increíble en todo el universo. Todavía no tengo bien claro qué es un Buda ni la forma en la que el Darmakaya se manifiesta como Rupakaya, pero de un modo muy burdo, el solo hecho de pensar que un ser entiende la realidad y tiene una gran compasión… algo bastante simple, eso por sí mismo me hace tener una gran fe. Sólo saber que la práctica existe es una causa de inspiración para mí, en este mundo que hace tanto énfasis en los placeres mundanos.

Pensar en aquellos que carecen de libertades y fortunas me entristece. Unas líneas atrás, cuando dije que sólo hay que tomar la decisión de practicar el Dharma y las condiciones se dan, ¿Tal vez no es así de simple? Hay un montón de personas confundidas que se beneficiarían del Dharma y muchas que quieren esos beneficios, sin embargo, por incontables razones se distraen en otras actividades o encuentran obstáculos para hacerlo.

Reflexionar en el valor de esta vida es lo que hace que me empiece a sentir lleno de energía. De un modo un tanto monótono paso por las libertades y fortunas y las reviso, pero cuando pienso en lo que puedo hacer con mi vida disminuyo la velocidad un poco. Aquí puedo ver que no necesito nada más. Ya cuento con todas las condiciones necesarias para asegurar el bienestar, por lo menos de mi mismo e, indirectamente, de otros.

Cuando hago estas reflexiones, siento una gran urgencia por practicar la bodichita. Me da miedo todo el tiempo que gasto en los ocho intereses mundanos. Me gusta escuchar lo que dijo Shantideva acerca de que nos engañamos a nosotros mismos si no aprovechamos al máximo esta vida. Siempre que alguien cita a Shantideva durante una discusión, sé que debo poner atención. No me quiero engañar.

En ocasiones no puedo creer que haya hecho tanto bien en vidas pasadas para tener todas las increíbles condiciones que tengo hoy ¡porque mi mente es un desorden! Creo que podemos experimentar el resultado de un karma virtuoso simultáneamente con el resultado que es similar a su causa de un karma no virtuoso. Pero lentamente parece que va mejorando un poco y eso me da la esperanza de que realmente puedo experimentar una transformación en esta vida.

Leí en un libro de Su Santidad el Dalai Lama que cuando él estaba en los treintas comenzó a concentrarse más en la bodichita y realmente pensó que podría convertirse en un bodisatva en esta vida. Eso me inspiró. Parece que a menudo las cosas que dice Su Santidad son consejos sobre cómo nosotros podemos pensar en ese tipo de cosas, así es que si realmente hago un buen esfuerzo para familiarizarme más con la bodichita, voy a poder hacer que esta vida sea significativa. Sin embargo, me distraigo con mis ansias por el placer, la comida y dormir. ¡Necesito meditar más!

También me gusta mucho pensar en lo poco común que es esta vida. Es sorprendente, de todos los millones de seres que habitan la Abadía, ¡Ni siquiera una docena tienen una preciosa vida humana! ¡Ahhhh! Me siento muy afortunado por tener esta oportunidad. Hasta los bodisatvas anhelan una oportunidad así. Y cuando soy muy honesto en cuanto a los hábitos de mi mente, me puedo dar cuenta de que no es común que una mente simpatice con la virtud. Aunque las buenas cualidades se corresponden mejor con nuestra naturaleza verdadera, en otro sentido, es casi innatural para una mente samsárica involucrarse con la virtud. Como dice uno de mis maestros, nos la pasamos extrañando el yugo y cuando finalmente nos acercamos a él, lo pateamos.

Lo que dice Khensur Jampa Tegchok acerca de que no planeamos nuestras acciones constructivas con la misma dedicación que las acciones destructivas, me puso a pensar. Es cierto, aquí en la Abadía tenemos muchas oportunidades para llevar a cabo acciones virtuosas durante todo el día… pero la mayor parte del tiempo lo hago a regañadientes o sin siquiera poner atención, o tal vez recuerdo pensar en la compasión por un momento y en segundos vuelvo a molestarme con alguien o a pensar en el futuro. Esto es repulsivo. Me gusta cuando trabajo en un proyecto durante un periodo de tiempo largo, porque entonces tengo más oportunidades para recordarme que debo estar atento y para cultivar una actitud virtuosa. Creo que esto me resulta más difícil cuando trabajo en la computadora que cuando hago trabajo manual.

Así es que he contemplado lo poco común y preciosa que es esta vida y tengo una sensación de pérdida cuando la desperdicio. Me hace feliz poder sostener los preceptos, ya que me ayudan a tener valor y fe en la práctica. También me doy cuenta de lo afortunado que soy por tener maestros tan bondadosos y quiero practicar bien para convertirme en un ser humano más bondadoso y sensato. ¡Por ahora falta un eslabón entre mi aspiración y la realidad de mis hábitos! Pero pienso que a través de la reflexión continua en el Dharma y con una visión de largo plazo, puedo trascender esos malos hábitos.

Versión Inglés: Reflecting on precious human life

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