Amor y compasión

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Educación electrónica marzo 2015, de An Open-Hearted Life: Transformative Methods for Compassionate Living from a Clinical Psychologist and a Buddhist Nun

Reflexión: Cultivando amor

Para cultivar amor, siéntate en silencio y baja la mirada o cierra los ojos. Comienza respirando de forma normal y natural, observando tu respiración por un tiempo para que tu mente se tranquilice. Cuando tu mente esté en calma, imagina una réplica de ti mismo sentada enfrente de ti. Piensa en lo mucho que quieres ser feliz y no sufrir. Reflexiona en lo que esta felicidad representa para ti. Contempla sus causas: tomar decisiones sabias, ser generoso, etc. Luego deséate con sinceridad que puedas tener esa felicidad y sus causas. Imagina que las tienes y siéntete seguro, contento y satisfecho.

Después contempla en detalle la felicidad espiritual y sus causas. Desea que tú mismo puedas tener un sentido de significado y propósito en tu vida y que puedas cumplirlos. Deséate ser libre de las emociones perturbadoras y que tengas amor y compasión que se extiendan por igual hacia todos los seres. Siéntete satisfecho y alegre.

Mientras estás haciendo esto, si surge cualquier pensamiento como “No soy digno de ser feliz”, o ” Soy incapaz de crear las causas para la felicidad”, date cuenta de que se trata de pensamientos egocéntricos ilógicos. Todos queremos y merecemos la felicidad. Todos tenemos la capacidad de crear las causas para conseguirla. Como dijo uno de mis profesores: “Si tienes el potencial para convertirte en un ser humano completamente despierto, y todos lo tenemos, entonces también tienes el potencial para crear las causas para la felicidad”.

Después visualiza a un maestro o a alguien a quien le tienes respeto y repite los pasos anteriores de desear que esa persona tenga felicidad y sus causas. Envíale este tipo de deseos a esa persona e imagina que la persona se llena de paz y alegría al recibirlos.

A continuación piensa en un extraño sentado enfrente de ti y repite los pasos.

Cuando hayas hecho esto, piensa en alguien con quien no te lleves bien. Trata de desearle lo mejor. Recuerda que todo el valor o significado de su vida no radica en la forma en la que te trató durante un período relativamente corto de tiempo y envíale buenos deseos. Imagínalo feliz y en paz en su interior. De este modo será agradable y no la persona desagradable que ves ahora. Si está feliz, relajado y satisfecho, también va a actuar de manera diferente. Será capaz de expresar la bondad que está enterrada debajo el dolor que hay en su corazón.

Finalmente, piensa en todos los seres vivos y contempla los pasos, imaginando que todos tienen felicidad y sus causas. Deja que tu amor surja y se irradie a todos ellos. Date cuenta de cómo te sientes cuando puedes amar a todos, desear que tengan felicidad y sus causas. Deja que tu mente descanse en ese sentimiento.

En esta práctica y la siguiente, si te quedas atascado al mandar emociones positivas hacia ti mismo, recuerda que, al igual que todos los demás seres, deseas felicidad, no quieres sufrimiento y mereces bondad. Después de todo, estamos practicando mandar amor y compasión a todos los seres, no a todos menos a nosotros mismos.

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