Calmando la mente, simplificando nuestra vida

Educación electrónica julio 2013, de Don’t Believe Everything You Think

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  • Las 37 prácticas de los bodisatvas, Verso 3

    Al evitar los objetos malos, las emociones perturbadoras disminuyen gradualmente.
    Sin distracciones, las actividades virtuosas aumentan de manera natural.
    Con la mente clara, surge la convicción en la enseñanza.
    Cultiva el aislamiento—
    Ésta es la práctica de los bodisatvas.

    Cultivar el aislamiento

    Las emociones perturbadoras, tales como el apego, el enojo, el resentimiento, la venganza, la beligerancia, la pereza, el encubrimiento, el engaño y la pretensión, disminuyen gradualmente cuando no estamos rodeados por los objetos que las provocan.

    Cuando nos fijamos en aquello que desencadena la aparición de las emociones perturbadoras, por lo general nos encontramos algún tipo de “objeto malo” que activa nuestras reacciones emocionales. La designación “objeto malo” no significa que los objetos son malos en sí mismos. Más bien, significa que nuestra mente es muy reactiva cuando estamos cerca de ciertas personas, situaciones o cosas. En tales casos, nuestros viejos hábitos surgen con fuerza y nuestra mente pierde el control.

    Podríamos estar muy tranquilos, sin problemas, y entonces nos encontramos con alguien con quien tuvimos una pelea hace cinco años. Sólo ver o pensar en esa persona hace que la experiencia desagradable vuelva a nosotros y nos sentimos molestos, deprimidos y enojados. Aunque no ha pasado nada en el momento presente, nos enojamos.

    Nuestra respuesta no es culpa del objeto. Es importante entender este punto para no culpar a las personas o cosas hacia las que reaccionamos. A pesar de que siempre decimos, “Me hiciste enojar”, de hecho, nadie nos hace enojar. El enojo proviene de nuestro interior. Sin embargo, debido a que somos principiantes y nuestra mente está fuera de control, cuando estamos cerca de ciertas personas u objetos o en situaciones específicas, nuestras emociones destructivas pueden surgir con facilidad. Sabiendo esto, elegimos ponernos en una situación diferente.

    Si no nos ponemos en situaciones en las que están presentes los objetos de apego o enojo o en donde estamos cerca de personas que son una mala influencia para nosotros, entonces ciertas aflicciones no van a surgir tanto en nuestra mente. Ésto no es estar huyendo de la situación. Más bien, le estamos dando a nuestra mente un poco de espacio de los objetos o personas que actúan como detonadores de nuestras emociones perturbadoras. Hacemos esto para poder investigar cómo surgen estas emociones y practicar los antídotos para contrarrestarlas. Cuando hemos desarrollado el antídoto contra esas aflicciones mentales, después, cuando nos enfrentamos a la misma situación de nuevo, somos menos reactivos y más equilibrados al responder.

    Por ejemplo, si estás apegado a los helados y entiendes que son malos para tu salud, sabes que no te sientes bien contigo mismo cuando los comes, entonces no te reúnas con tus amigos en una heladería. Esto no significa que el helado o la heladería sean malos. Sólo significa que tu mente está fuera de control. Al principio nos alejamos de las cosas que provocan el apego en nuestra mente. Si evitamos los objetos que incitan nuestra ignorancia, enojo, apego, resentimiento y pereza, nuestras emociones perturbadoras gradualmente van a disminuir. Esto sucede porque estamos escuchando, pensando y meditando activamente en el Darma para cultivar los antídotos contra esas emociones perturbadoras.

    Del mismo modo, digamos que estamos tan apegados a alguien que cada vez que no estamos cerca de él o ella nuestra mente se llena de deseo y no podemos pensar con claridad. Para ser capaces de desarrollar la habilidad necesaria para contrarrestar nuestro deseo, necesitamos mantener cierta distancia con la persona que hace surgir nuestro intenso apego. No estamos rechazando a esta persona, nos estamos dando un poco de tiempo y espacio para reflexionar en la impermanencia y en los defectos de la existencia cíclica para que nuestra mente se tranquilice y esté más equilibrada.

    Al principio, y por un largo tiempo, nuestra mente va a estar totalmente fuera de control, de modo que necesitamos un entorno aislado. Cuando hablamos de aislamiento no significa que nos vayamos a vivir a una cueva. Significa vivir en un entorno en el que no estamos expuestos a todas las cosas que oprimen nuestros botones, de modo que podemos tener el tiempo y espacio para cultivar los antídotos contra nuestras emociones perturbadoras. Aquí, el aislamiento se refiere al entorno.

    Sin embargo, el aislamiento real es el aislamiento mental. Cuando nuestra mente está aislada, no es reactiva a los objetos externos o internos de nuestros pensamientos. Una persona que tiene una práctica de Darma estable y ha entrenado su mente en los antídotos contra las aflicciones, puede mantener una mente balanceada en situaciones en las que previamente se hubiera enojado o apegado mucho. Éste es un beneficio real que proviene de la integración de las enseñanzas con nuestra mente. Debido a que la mente está aislada de las aflicciones, hay más espacio para las emociones y acciones positivas.

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