La rueda del caleidoscopio

Compartiendo reflexiones sobre la muerte

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Un caleidoscopio es un tubo de espejos que tiene cuentas y pedacitos de vidrio de colores sueltos. Mientras el observador mira por un extremo del tubo, por el otro entra luz que se refleja en los espejos creando la apariencia de un diseño lleno de color. Con cada leve rotación del tubo, las cuentas se mueven reacomodándose y así se crean nuevos patrones. "Caleidoscopio" significa literalmente "observador de hermosas formas." A través de ese tipo de lente, nuestra amiga Mary puso de manifiesto una enseñanza de Dharma.

No la conocía bien. A través de los años compartimos varios grupos de discusión durante algunos retiros de meditación de Venerable Thubten Chodron en Cloud Mountain. Yo disfrutaba de su risa fácil, su mente inquisitiva y sólo por eso sentía simpatía por ella. Ya saben como hacemos amigos (enemigos y desconocidos) basándonos en información superficial.

A finales de la primavera pasada vino a la Abadía para informarnos que padecía una condición terminal. Su enfermedad era progresiva y fatal. A partir de sus síntomas, los médicos hicieron una predicción de la ruta de deterioro; la única pregunta sin respuesta era cuánto tiempo le tomaría. Yo me convertí en una de sus "camaradas de meditación." Hablábamos por teléfono dos veces a la semana para compartir 30 minutos con Chenresig, el Buda de la Compasión.

El contacto telefónico era concentrado y contenido. No nos poníamos a platicar. Nuestro propósito era meditar y nos enfocábamos en eso. Me enteré de algunas cosas de su vida: la manera en que sus padres, pareja e hijos enfrentaban su pronóstico; que a lo que más miedo le tenía era al propio miedo, y de las crecientes incomodidades que experimentaba conforme se acercaba el momento de su muerte.

Yo esperaba con ansía estas sesiones, a la hora establecida dejaba cualquier cosa que estuviera haciendo, llevaba el teléfono a la sala de meditación, ajustaba mi mente y mi motivación, y luego marcaba el número. Su capacidad para comunicarse verbalmente se fue deteriorando de manera constante a través de los meses, pero su "hola" siempre era caluroso y nítido.

Por algunos momentos nuestros mundos se fundían, yo imaginaba que estaba en su habitación en una calle tranquila, mirando hacia el Estrecho de Pugel con todos los Seres Santos, quienes se irradiaban de las estatuas y tankas de la sala de meditación de la Abadía. En su silencio se podían percibir claridad y bondad mientras visualizábamos a Chenresig y luego hacíamos la práctica juntas, yo salmodiaba y recitaba en voz alta las plegarias y mantras que ella ya no podía pronunciar.

Compartimos nuestra última práctica juntas el día que murió.

Su aparente muerte repentina me impactó. Por supuesto que sabía que se acercaba, pero a pesar de los años de práctica, mi sorprendida mente se preguntaba, "¿A dónde se fue?"

Con la intención de tener un contacto tangible, busqué una fotografía en línea y encontré un hermoso tributo para ella. Lo escribió un colega unos cuantos meses antes, dando a conocer incontables detalles deslumbrantes de una vida maravillosa. Era como si yo hubiera conocido a Mary a través del estrecho ojo de una cerradura y este artículo hubiera abierto una ventana. Debido a los tiempos—leer sobre su vida justo después de su muerte—esa ventana reveló un mundo que nunca existió tal como era, y ahora había desaparecido por completo.

Mary era una exitosa profesional respetada por sus colegas y amada por sus amigos, esposo e hijos. Leí como la entrega de su padre a las causas progresistas fue lo que inspiró su vida de servicio. Ella profesaba su práctica de meditación y se la recomendaba a otros para mantener claridad y un corazón abierto al trabajar con clientes difíciles.

Ganadora de premios, dirigente de esta causa y de aquella organización, una amante de la paz y la eficiencia, y dedicada a su familia—estas características y otras más aparecían como tarjetas bellamente coloreadas, apiladas con precisión arquitectónica para construir la apariencia de una hermosa vida. Sin embargo ahora, en ausencia de la "persona" para la que se construyó eso, las tarjetas parecen caer como cenizas de una fogata.

Colorful pattern of a kaleidescope.

Por un breve momento pude ver, a través del ligero cambio del calidoscopio de la existencia cíclica, que las personas nunca han existido de la manera en que pensamos, en la forma en que había aparecido. (Foto por H. Pellikka)

En donde hubo una vida, ahora no la hay. En donde creíamos que había una persona, ahora no la hay. Por un breve instante pude ver, a través del leve movimiento del caleidoscopio de la existencia cíclica, que esa persona nunca existió de la forma en la que todos pensamos, en la forma en la que aparecía.

Y yo tampoco.

Durante estos meses en los que a través del teléfono le abrimos nuestros corazones juntas a Chenresig, el Buda de la Compasión, hubo muchos momentos dulces de visión clara de Dharma, pero ninguno más precioso que este.

Mary tuvo una vida maravillosa. Sus afligidos seres queridos perdieron a una amiga bondadosa y generosa. La rueda de la vida gira. El caleidoscopio cambia. En algún lugar una nueva vida comienza, y con ella la creación de otras casas hechas con tarjetas empieza de nuevo.

Estos hechos no son negados por una verdad simultánea: nada ni nadie existe de la forma en la que aparece.

Versión Inglés: Kaleidescope wheel

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