Motivación y nuestra dignidad

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Esta platica fue dada durante el retiro de invierno de Tara Blanca en la Abadía de Sravasti.

  • Cómo relacionarse con las instituciones y los que tienen autoridad de manera sana.
  • Mantener un sentido interno de dignidad que no depende de como te tratan los demás.

Retiro de Tara Blanca 09: Motivación y nuestra dignidad (AUDIO EN INGLÉS) (download)

(VÍDEOS EN INGLÉS)

07 Pt1 Motivation and Our Dignity – White Tara Retreat – 12-15-10 BBCorner

07 Pt2 Motivation and Our Dignity – White Tara Retreat – 12-15-10 BBCorner

Resentimiento hacia los demás

Quiero hablar un poco más sobre la motivación porque ayer en la noche vimos un video de comunicación no violenta en el que Marshall Rosenberg habló de lo que pasó cuando cambió a su hijo a una escuela nueva. Él argumenta que no debemos permitir que las instituciones nos repriman y nos hagan ceder, ni que nos conviertan en rebeldes. Pensé mucho en esto porque todo el tiempo nos relacionamos con algún tipo de institución. La sociedad misma es una gran institución ¿no es cierto? Una familia lo es, un centro de Darma lo es, el lugar de trabajo también lo es, así como una cárcel, una escuela; todos los grupos tienen sus propias reglas, por decirlo de algún modo. En ese sentido son instituciones, sin importar si están o no legalmente constituidas.

En cualquier grupo al que pertenecemos continuamente tenemos que tratar con personas que se encuentran en posiciones de autoridad. Incluso cuando jugamos béisbol tenemos un capitán de equipo y un entrenador. Siempre estamos involucrados en este tipo de relaciones. Y con frecuencia, cuando tenemos algún problema con estas cosas, reaccionamos impulsivamente. Cuando en la institución pasa algo que no nos gusta, por ejemplo, la figura de autoridad nos dice algo que nos desagrada, hacemos una de dos: cedemos o nos rebelamos..

Sin importar cual elijamos, seguimos siendo controlados. Cuando cedemos guardamos resentimiento contra quien o lo que sea; cuando nos rebelamos tenemos el mismo resentimiento, simplemente lo manifestamos. Al rebelarnos pensamos que estamos deteniendo la influencia que la institución o autoridad tiene sobre nosotros diciendo, “No, no pienso como tú. ¡Vete de aquí! Te odio”. Pero en realidad, ¿por qué actuamos de esa manera? ¡Es porque esa persona o situación tiene mucho poder sobre nosotros! No necesariamente poder físico, sino poder mental. Es un poder mental con el que tenemos que lidiar.

Por lo general podemos hacernos cargo de la situación externa. Alguien nos puede despedir del trabajo, tiene el poder para hacerlo. Si estamos encarcelados, alguien nos puede esposar. Si pertenecemos a una familia, alguien nos puede dar una tunda. En general podemos controlar la situación física, pero necesitamos aprender a trabajar con la mente. Ya sea que cedamos por temor o nos rebelemos por enojo, nuestra mente no es libre. Estamos en la misma, ¿no es cierto? Es triste porque en ocasiones pensamos, “Si cedo entonces ellos tienen el poder, pero si me rebelo, yo tengo el poder”. En realidad las cosas no son así en absoluto. En ambos casos nuestra mente está bajo el poder de una forma de pensamiento equivocada.

Examina tu experiencia a fondo

¿Qué tenemos que hacer para salir de esa situación? Creo que lo que hay que hacer es trabajar mucho durante nuestra meditación. Examinen: “¿Qué tipo de problemas tengo con las instituciones, con las autoridades? ¿Cuál es mi patrón impulsivo? ¿Porqué me siento tan amenazado?” Si, puede haber amenazas físicas, pero a veces las amenazas físicas no son el problema, sino cómo me siento amenazado a nivel mental o la forma en la que reacciono mentalmente ante las amenazas físicas. O inclusive puede que no haya ninguna amenaza física pero a mi mente simplemente no le gusta que le digan lo que tiene que hacer. Yo me quedo con esta. ¿Alguien más? ¡Vamos!

Tenemos que observar el aferramiento a este “yo”; el aferramiento a un “yo” inherentemente existente mirando la presunción de ese “yo”. Observando la forma en la que sostenemos a ese “yo” y cuanto nos aterroriza que sea eliminado por alguna acción de alguien externo. ¿Eso es verdad? ¿Ese “yo” va a desaparecer? Primero que nada, ese “yo” inherentemente existente no existe, por lo tanto ¡no puede ser eliminado ni desaparecer! Es como tener miedo de que el espantapájaros se muera; ni siquiera tiene vida, cómo podría morir.

Examinemos nuestro interior para darnos cuenta de que podemos conservar nuestro sentido de dignidad puesto que no depende de la forma en la que nos tratan otras personas. Estamos condicionados socialmente para reaccionar a la forma en la que los demás nos tratan y para que nuestra autoestima dependa de eso. Tanto así, que esto nos mantiene prisioneros. ¿Cómo podemos tener autoestima, ver nuestras buenas cualidades y al mismo tiempo reconocer nuestros defectos y limitaciones sin depender de lo que digan los demás: “Tú haces esto o lo otro”, o lo que sea que las personas digan de nosotros?

¿En qué lugar del samsara no vamos a tener que tratar con personas que digan o hagan cosas que no nos gustan? ¿En qué lugar del samsara no hay nadie que nos diga qué es lo que tenemos que hacer? ¡Nos la pasamos tratando de encontrar el lugar perfecto! El lugar perfecto, el matrimonio perfecto, los amigos perfectos, el trabajo perfecto… en donde nadie nos va a decir qué es lo que tenemos que hacer. Si nos dicen que tenemos que hacer algo que queremos hacer, entonces no decimos que nos están diciendo qué hacer ¿o si? Únicamente lo decimos cuando nos dicen que hagamos lo que no queremos hacer. Entonces lo llamamos: “Nos dicen lo que tenemos que hacer”. Aunque también nos dicen lo que tenemos que hacer cuando nos están diciendo que hagamos algo que queremos hacer.

Confiar en nuestro sentido de dignidad

¿A dónde podemos ir en donde no vamos a tener que lidiar con esta situación? ¿En qué lugar de la existencia cíclica? ¡En ningún lugar! Sin importar con quien vivan o con quien tienen que tratar. Entonces, si queremos encontrar un poco de paz en relación con las instituciones y las autoridades, eso se puede hallar aquí adentro [señalando el corazón]. Pienso que eso tiene que ver con creer y tener confianza en nosotros, así como en nuestro propio sentido de integridad y dignidad, el cual no depende de otras personas. Tener la capacidad de actuar desde lo que sabemos que es correcto en nuestro propio corazón sin hacer de eso todo un espectáculo, a menos que hacerlo sea de beneficio para otros.

De cualquier modo, hay mucho que pensar al respecto, así es que por favor reflexionen. Podemos hablar de ello un poco más, pero la cuestión es que cuando meditamos no debemos hacerlo con una actitud de, “Me estoy rebelando contra eso de la religión”, o “Bueno, me dijeron que tengo que hacer esto, así es que más vale que lo haga para ser un buen chico”. No deben hacerlo de ninguna de esas formas. Háganlo porque entienden el valor de llevar a cabo esta práctica; porque creen en esta práctica. Han hecho su propia evaluación con su sabiduría, se han comprometido a hacerlo; quieren hacerlo para el beneficio de otros. No lo hacen por obligación o coacción o porque la autoridad lo dice o por rebeldía o algo por el estilo. Lo hacen con una motivación real, genuina y sincera para el beneficio de los seres sintientes y para alcanzar la iluminación.

Versión Inglés: Motivation and our dignity

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